Los perros sorprenden cada vez más a la ciencia. Más allá de su olfato prodigioso o su capacidad de aprender órdenes, nuevas investigaciones sugieren que también pueden clasificar objetos por la función que cumplen. El hallazgo, realizado en un entorno doméstico y sin entrenamiento intensivo, refuerza la idea de que la inteligencia canina va más allá de simples asociaciones, acercándose a procesos cognitivos complejos hasta ahora atribuidos principalmente a los humanos.
Perros “superdotados para aprender palabras”
El estudio, encabezado por Claudia Fugazza de la Universidad Eötvös Loránd en Budapest, trabajó con siete perros capaces de memorizar decenas de nombres de juguetes: seis border collies y un blue heeler. A través del juego con sus dueños, los animales aprendieron a asociar órdenes no con objetos individuales, sino con categorías como “buscar” o “tirar”.
Una vez adquirida esa asociación, los investigadores introdujeron juguetes completamente nuevos, sin etiquetas verbales. Cuando se pidió a los perros que eligieran un juguete para cumplir una función específica, las tasas de acierto fueron muy superiores a lo esperado por azar. Esto descartó que se tratara de simples elecciones al azar y reforzó la hipótesis de una clasificación funcional consciente.

El fenómeno de la extensión de etiqueta
Los científicos comparan este comportamiento con la “extensión de etiqueta”, un proceso mental humano que permite reconocer que objetos distintos pueden cumplir la misma función, como usar una piedra en lugar de un martillo. Según Fugazza, los perros demostraron una habilidad similar: generalizaron funciones más allá de las similitudes perceptivas.
Una línea de estudios en expansión
Este hallazgo se suma a investigaciones previas del mismo equipo. En 2022 demostraron que los perros almacenan imágenes multisensoriales de sus juguetes, recordando aspecto y olor. En 2023, exploraron el “sesgo espacial”, mostrando que ciertas razas procesan información de forma más cercana a la humana al priorizar el objeto antes que la dirección del gesto.

¿Una habilidad exclusiva o común?
El mecanismo mental detrás de esta capacidad aún no se comprende del todo. El gran interrogante es si se trata de una habilidad exclusiva de perros “superdotados para aprender palabras” o si podría extenderse a la población canina general. Para Fugazza y su equipo, el próximo desafío será probar si los perros promedio también pueden clasificar objetos por función.
Una ventana al mundo mental canino
La investigación plantea un nuevo paradigma: los perros no solo responden a estímulos, sino que parecen organizar su entorno en categorías funcionales. Esto no solo amplía el conocimiento sobre la cognición animal, sino que también refuerza el vínculo humano-canino, al descubrir que compartimos más de lo que creíamos en la forma de interpretar el mundo.
Fuente: Infobae.