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Ciencia

El James Webb observó una galaxia que existía cuando el universo tenía apenas 400 millones de años. En su interior encontró cuatro enormes concentraciones de estrellas que están desconcertando a los astrónomos

El telescopio James Webb permitió estudiar una galaxia formada apenas 400 millones de años después del Big Bang. En su interior descubrieron enormes agrupaciones estelares que revelan cómo nacían las primeras galaxias.
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Cuando el universo tenía apenas 400 millones de años, las primeras galaxias todavía estaban tomando forma. Eran objetos pequeños, débiles y tan lejanos que incluso los telescopios más potentes apenas podían distinguir su estructura. Pero el James Webb acaba de aprovechar una extraordinaria coincidencia cósmica para observar algo que normalmente permanecería invisible: el interior de una galaxia primitiva donde las estrellas parecen concentrarse en enormes agrupaciones compactas.

La galaxia ha recibido el apodo de Misty Moons y se encuentra detrás de un gigantesco cúmulo de galaxias llamado MACS J0257.1-2325. La gravedad de este cúmulo actúa como una lente natural que deforma y amplifica la luz de los objetos situados detrás de él.

Gracias a ese efecto, un equipo internacional encabezado por Minami Nakane consiguió distinguir varias concentraciones estelares en una galaxia que existía cuando el cosmos tenía entre 370 y 410 millones de años.

La investigación, publicada en The Astrophysical Journal, recibió nueva cobertura internacional el 6 de noviembre de 2026. Sus resultados ofrecen una oportunidad poco habitual para comprender cómo se organizaban las estrellas durante las primeras etapas de formación galáctica.

Una galaxia apareció varias veces en la misma fotografía y permitió observar estructuras de apenas unas decenas de años luz

Los investigadores utilizaron imágenes tomadas por la cámara de infrarrojo cercano NIRCam del James Webb, dentro del programa de observación VENUS. El campo estudiado contenía el cúmulo MACS J0257.1-2325, cuya masa distorsiona el espacio-tiempo y desvía la luz de objetos mucho más alejados.

Este fenómeno, conocido como lente gravitacional, puede producir múltiples imágenes de una misma galaxia.

En el caso de Misty Moons, los científicos identificaron dos imágenes especialmente brillantes, denominadas ID1 e ID2. Sus modelos indican que la gravedad del cúmulo amplificó su luminosidad aparente aproximadamente entre 20 y 30 veces.

Pero los astrónomos no se conformaron con observar aquellos puntos luminosos. Construyeron dos modelos independientes para reconstruir cómo sería la galaxia sin la distorsión gravitacional.

Ambos modelos sugieren que deberían existir cinco imágenes de Misty Moons. Dos se detectan claramente, una tercera es candidata y las otras dos resultan demasiado débiles para distinguirlas.

Después de procesar las observaciones, los investigadores identificaron cuatro concentraciones brillantes en una de las imágenes principales y tres en la otra. Las reconstrucciones indican que ambas muestran esencialmente las mismas estructuras. Según el estudio original, estas agrupaciones tienen radios efectivos estimados de entre 10 y 70 pársecs, equivalentes a unas 33–228 años luz.

Las agrupaciones concentran más del 80% de la masa estelar y podrían cambiar cómo entendemos el nacimiento de las primeras galaxias

El James Webb observó una galaxia que existía cuando el universo tenía apenas 400 millones de años. En su interior encontró cuatro enormes concentraciones de estrellas que están desconcertando a los astrónomos
El telescopio James Webb observó el cúmulo MACS J0257.1-2325, cuya gravedad amplifica la luz de «Misty Moons», una galaxia que existía apenas 400 millones de años después del Big Bang. © The Astrophysical Journal (2026).

Lo verdaderamente sorprendente apareció cuando los astrónomos estimaron cuánta materia estelar contenían aquellas concentraciones. Cada una tendría una masa aproximada de diez millones de veces la del Sol. En conjunto, representarían al menos el 80% de la masa estelar estimada de Misty Moons.

Esto resulta interesante porque muchas galaxias enanas actuales presentan una distribución estelar más extendida. En cambio, Misty Moons parece haber desarrollado buena parte de sus estrellas dentro de regiones extraordinariamente densas.

Los investigadores consideran que podría tratarse de una característica importante de la formación galáctica durante el amanecer cósmico, cuando el universo era mucho más joven y sus primeras estructuras estaban creciendo rápidamente.

El análisis del equipo internacional también plantea una segunda posibilidad: Misty Moons no sería necesariamente una galaxia excepcional. Su luminosidad intrínseca parece comparable a la de otras galaxias débiles identificadas a corrimientos al rojo muy elevados.

La diferencia es que la lente gravitacional permite estudiar su estructura interna con un nivel de detalle que normalmente no sería posible.

Sin embargo, todavía existen limitaciones importantes. Los tamaños y las masas se obtuvieron mediante modelos de lente y análisis de la luz, por lo que tienen incertidumbres. Tampoco se ha demostrado que las agrupaciones sean cúmulos estelares ligados gravitacionalmente que puedan sobrevivir durante miles de millones de años.

Lo que sí muestra el hallazgo es que la formación de estrellas podía estar extraordinariamente concentrada durante las primeras etapas del universo.

El James Webb no ha encontrado simplemente otra galaxia muy lejana: ha conseguido distinguir cómo estaba organizada por dentro cuando el cosmos apenas comenzaba a construir sus primeras grandes estructuras. Y gracias a una lente creada por la propia gravedad, podemos observar detalles de una época que hasta hace muy poco parecía completamente fuera de nuestro alcance.

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