Nuestro Sistema Solar no es como otros conocidos. En lugar de tener grandes planetas rocosos muy cercanos a una estrella central, tiene planetas más pequeños y bastante más lejos de su estrella. Un nuevo estudio asegura haber dado con la causa de esta distribución: Júpiter pudo haber destruido los primeros planetas del Sistema Solar.

Una nueva simulación, elaborada por los investigadores Konstantin Batygin, del California Institute of Technology, y Greg Laughlin, de la University of California, Santa Cruz, explica cómo Júpiter pudo haber arrasado los primeros planetas del Sistema Solar. Atraído por los gases alrededor del Sol, los investigadores explican que hace millones de años Júpiter se pudo desplazar desde una distancia inicial de 5 unidades astronómicas (UA, 1 unidad astronómica equivale a la distancia media entre la Tierra y el Sol) hasta una distancia de 1,5 UA antes de regresar a la posición orbital actual. En ese viaje, Júpiter habría atraído a otros elementos primitivos del (aún en formación) Sistema Solar, elementos conocidos como planetesimales, que chocarían entre sí hasta desintegrase en dirección al Sol, dejando multitud de grandes fragmentos en el camino.

Una representación de la simulación:

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Representación de la simulación de Batygin y Laughlin. La órbita inicial de Júpiter está representada en blanco. A medida que se desplaza hacia el interior del sistema solar, atrae otros elementos primitivos del sistema, conocidos como planetesimales, altera su órbita (en color turquesa) y acaba adentrándose en la parte estable del disco protoplanetario (parte amarilla). Esto crea una cadena de colisiones que al final desembocaría en el nacimiento de los planetas actuales.

¿Qué es lo que hizo que Júpiter retrocediera? Según los investigadores, la propia formación de Saturno como planeta. En su cambio de órbita hacia el interior del Sistema Solar, Júpiter podría haber causado lo que se conoce como resonancia orbital, es decir, la influencia cercana de unos y otros planetas haría que sus órbitas cambiaran, se hicieran más elípticas, crearan un sistema planetario en caos y acabaran chocando entre ellos.

Curiosamente, a medida que el sistema planetario volvió a la estabilidad y Júpiter a su situación orbital actual, los fragmentos de los choques entre planetas rocosos se habrían unido y solidificado para crear los planetas que hoy conocemos: Mercurio, Venus, Marte e incluso la Tierra. Según los investigadores, dado que gran parte del hidrógeno y helio en esa fase de formación del Sistema Solar ya no existía, esto explicaría por qué las atmósferas de estos planetas de "segunda generación" sean escasas o nulas en hidrógeno, al igual que la atmósfera de una Super-Tierra, enormes planetas antes de las colisiones, tendrían atmósferas ricas en hidrógeno.

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En definitiva, un nuevo estudio y simulación fascinante que explicaría en parte por qué nuestro Sistema Solar es tan diferente al resto de sistemas planetarios conocidos. Tal vez seamos más únicos de lo que se conocía hasta ahora. [University of California y Caltech vía New Scientist]

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