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Ciencia

La Antártida esconde un lago que perdió 78 millones de metros cúbicos de agua: los satélites detectaron algo sorprendente

Una investigación reveló que una enorme masa de hielo antártico se hundió más de seis metros después de que un lago oculto bajo la superficie perdiera gran parte de su agua. El descubrimiento permitió reconstruir un fenómeno que ocurrió durante cinco años sin que nadie pudiera observarlo directamente.
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Debajo de los enormes glaciares de la Antártida existe un mundo prácticamente invisible, formado por lagos y canales que transportan agua líquida a pesar de las temperaturas extremas.

Ahora, científicos de Corea del Sur descubrieron que uno de esos lagos subterráneos perdió aproximadamente 78 millones de metros cúbicos de agua entre 2016 y 2021, provocando un hundimiento extraordinario en el hielo que lo cubría.

El fenómeno ocurrió en el lago subglacial Kronshtadskiy, situado en la Antártida Oriental, cerca de la plataforma de hielo Amery.

La investigación, publicada el 12 de octubre de 2026 en Scientific Reports, demuestra cómo los satélites pueden detectar cambios que ocurren a cientos de metros bajo el hielo sin necesidad de perforarlo.

El misterioso lago oculto que hizo hundirse el hielo de la Antártida

Los lagos subglaciales son depósitos de agua líquida situados debajo de extensas capas de hielo. Aunque permanecen ocultos, sus cambios pueden afectar directamente la superficie.

Cuando un lago pierde agua, el hielo situado encima puede descender. Si vuelve a llenarse, la superficie puede elevarse nuevamente.

En Kronshtadskiy, los investigadores descubrieron una depresión casi circular que se extendía aproximadamente 61 kilómetros cuadrados. En su parte central, el hielo descendió 6,37 metros durante los cinco años estudiados.

El hundimiento promedio fue de aproximadamente 1,3 metros en toda el área afectada.

A partir de estas mediciones, los científicos calcularon el enorme volumen de agua que habría abandonado el lago.

Cómo los satélites descubrieron lo que sucedía debajo del hielo

El equipo, integrado por Jihyun Moon y Hoonyol Lee, de la Universidad Nacional de Kangwon, utilizó imágenes obtenidas por el satélite Sentinel-1. Mediante una técnica conocida como interferometría de radar de doble diferencia, analizaron variaciones extremadamente pequeñas en la posición de la superficie helada.

Los investigadores procesaron 77 conjuntos de observaciones correspondientes al período comprendido entre 2016 y 2021. El principal desafío fue distinguir el hundimiento vertical del movimiento horizontal natural de los glaciares.

Para comprobar los resultados, compararon las mediciones con información de los satélites CryoSat-2 e ICESat-2.

Los datos coincidieron en mostrar una tendencia general de descenso y posterior estabilización.

El lago perdió la mayor parte de su agua durante los primeros años

El comportamiento del hielo reveló que el drenaje no ocurrió de manera uniforme.

La mayor parte del descenso se produjo entre 2016 y 2017, cuando el centro de la depresión bajó aproximadamente 3,8 metros. Durante los años siguientes, el hundimiento continuó, pero a una velocidad considerablemente menor.

Este patrón sugiere que el lago pudo experimentar un drenaje prolongado o varios episodios parciales de pérdida de agua. Los científicos no encontraron señales claras de una recuperación importante del nivel del lago durante el período analizado.

¿Adónde fueron los 78 millones de metros cúbicos de agua?

Esta es una de las principales preguntas que todavía intentan responder los investigadores.

Las imágenes satelitales mostraron que algunas zonas próximas al lago se elevaron mientras otras descendieron. Esto podría indicar que el agua se desplazó hacia depósitos subglaciales conectados mediante canales ocultos.

Sin embargo, los científicos todavía no pudieron observar directamente esas posibles conexiones.

Comprender estos movimientos es fundamental porque el agua situada bajo los glaciares puede reducir la fricción entre el hielo y el terreno, modificando su desplazamiento. El descubrimiento demuestra que la Antártida no es una masa de hielo completamente inmóvil: debajo de su superficie existe un complejo sistema de agua capaz de transformar el paisaje sin que podamos verlo directamente.

 

 

Fuente: Infobae.

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