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Ciencia

Qué le pasa al cerebro de un adolescente cuando consume drogas por primera vez: los efectos que advierten los especialistas

El consumo de sustancias psicoactivas puede alterar los circuitos cerebrales relacionados con el placer, la memoria y la concentración. Una toxicóloga explica por qué los adolescentes son especialmente vulnerables y cuáles son las señales de alerta.
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El cerebro adolescente todavía está en pleno desarrollo y ciertas sustancias pueden interferir con su funcionamiento desde las primeras exposiciones. Aunque algunos efectos son temporales, el consumo frecuente puede aumentar el riesgo de desarrollar alteraciones cognitivas y problemas de salud mental.

La médica internista y toxicóloga clínica Marta Cuellar explicó a Infobae que las drogas psicoactivas pueden modificar los mecanismos relacionados con el placer, el sueño, las emociones y el comportamiento.

Según la especialista, los primeros cambios no siempre son evidentes y pueden confundirse con las transformaciones propias de la adolescencia.

Sin embargo, existen señales que merecen atención, especialmente cuando aparecen de manera repentina o afectan la vida cotidiana.

Por qué el cerebro adolescente es más vulnerable a las drogas

Durante la adolescencia, el cerebro atraviesa importantes procesos de maduración.

Las regiones relacionadas con la planificación, el control de impulsos y la toma de decisiones continúan desarrollándose hasta la adultez temprana. Por ese motivo, la exposición a sustancias psicoactivas puede representar riesgos particulares durante esta etapa.

Las drogas actúan sobre diferentes sistemas de comunicación entre neuronas y pueden modificar temporalmente la manera en que una persona percibe su entorno, experimenta emociones o procesa información.

Los efectos dependen de la sustancia, la dosis, la frecuencia de consumo y las características individuales.

Qué le pasa al cerebro de un adolescente cuando consume drogas por primera vez: los efectos que advierten los especialistas
© Magnific

Cómo las drogas alteran los mecanismos del placer y la dopamina

Uno de los sistemas involucrados es el circuito cerebral de recompensa, en el que participa la dopamina. Este neurotransmisor interviene en procesos relacionados con la motivación, el aprendizaje y la búsqueda de experiencias gratificantes.

Algunas sustancias, especialmente ciertos estimulantes, pueden provocar aumentos intensos de la actividad dopaminérgica.

Con exposiciones repetidas, el cerebro puede experimentar adaptaciones que modifican la sensibilidad a determinadas recompensas. En algunos casos, estas alteraciones contribuyen a que actividades anteriormente placenteras pierdan atractivo frente al consumo.

Sin embargo, no todas las drogas actúan de la misma manera y una primera exposición no implica automáticamente una alteración permanente ni el desarrollo de una adicción.

Qué sustancias pueden afectar la memoria y la concentración

La toxicóloga identificó distintas sustancias que presentan riesgos para los adolescentes. El cannabis puede alterar temporalmente la atención, la memoria inmediata, la coordinación y la percepción del tiempo.

Su consumo frecuente durante la adolescencia también se ha asociado con dificultades de aprendizaje y rendimiento académico. El crack, una forma de cocaína, puede provocar agitación, ansiedad, alteraciones cardiovasculares y otros efectos graves.

Por su parte, la metanfetamina, conocida en algunos países como cristal, puede causar insomnio, pérdida de apetito, paranoia y complicaciones cardíacas.

En situaciones de intoxicación grave pueden aparecer convulsiones, pérdida de conciencia y otras emergencias médicas.

Las señales de alerta que pueden aparecer en los adolescentes

Entre los cambios que conviene observar se encuentran la irritabilidad persistente, las alteraciones del sueño, las dificultades de concentración y la pérdida de interés por actividades habituales. También pueden aparecer aislamiento social, conflictos frecuentes o una disminución marcada del rendimiento escolar.

No obstante, estos comportamientos no demuestran por sí solos que exista consumo de drogas. Pueden relacionarse con problemas emocionales, dificultades familiares u otras situaciones que también requieren atención.

Por eso, los especialistas recomiendan evitar las conclusiones apresuradas y buscar una evaluación profesional cuando los cambios son intensos o persistentes.

¿Se pueden prevenir los daños asociados al consumo?

La prevención incluye información científica, comunicación familiar, acompañamiento psicológico y acceso oportuno a servicios de salud.

También resulta fundamental identificar precozmente los patrones de consumo problemático.

La principal advertencia de los especialistas es que las sustancias pueden afectar el funcionamiento cerebral desde el inicio del consumo, pero los riesgos más duraderos dependen de múltiples factores y no deben confundirse con los efectos inmediatos de una exposición aislada.

 

 

Fuente: Infobae.

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