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Ciencia

La araña de “The Last of Us” finge ser un hongo zombi y resulta que su estrategia es brillante

Un guía de turismo encontró esta nueva especie por error en la Amazonia de Ecuador
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Se acaba de descubrir una especie de araña que se esfuerza por convencer a sus presas de que está muerta. Es una criatura de la Amazonia que se parece mucho al hongo que inspiró a todos esos zombies en los juegos y la serie de HBO The Last of Us.

Alexander Bentley, fundador del grupo conservacionista Waska Amazonia, notó a la araña mientras guiaba a un grupo de turistas por la noche, en un sitio de estudios de Mera, Ecuador. Bentley estudió herpetología en EE.UU. y luego aplicó sus conocimientos al estudio y preservación de reptiles y anfibios en Waska. En esta visita guiada el investigador primero pensó que había encontrado un ejemplar de Cordyceps, género de hongos parasitarios que se alimentan de los cerebros de insectos como las hormigas y arácnidos como las arañas (Cordyceps fue la inspiración del mundo real para el apocalipsis zombi de The Last of Us).

Pero Bentley se sorprendió al ver que la araña infectada – que parecía un cadáver nutritivo para el hongo que brotaba desde su interior – de repente comenzó a moverse. No estaba muerta.

David Ricardo Díaz-Guevera es biólogo, curador de la colección nacional de arácnidos del Instituto de Biodiversidad de Ecuador. Le dijo al New York Times que el descubrimiento de Bentley era “sin duda algo muy loco y asombroso”.

Ambos pudieron identificar a la nueva especie gracias a una red de entusiastas voluntarios de la plataforma de aficionados iNaturalist, donde Bentley había posteado imágenes de su macabro hallazgo el verano pasado, sin saber bien lo que en realidad había encontrado esa noche.

Esta es la Taczanovskia waska

Bentley y Díaz-Guevara trabajaron en colaboración con los entusiastas de iNaturalist, junto a otra investigadora, la aracnóloga e ilustradora científica Nadine Dupérré, para recoger más información sobre esta araña que fingía estar muerta. Dupérré localizó otro espécimen de la misma especie, recogido en Bolivia en 1903 y que no se había identificado desde entonces. El espécimen se hallaba desde entonces juntando polvo en un museo alemán.

Los investigadores y sus colaboradores aficionados hallaron varios ejemplos de otras arañas que imitan a hongos, y casi todos provenían de la familia Araneidae, o arañas tejedoras en el orbe. Pero la araña que simula ser zombi no teje telarañas. Esta especie, que los investigadores nombraron Taczanowskia waska, se hace la muerta y luego atrapa a su presa en el aire con sus dos patas delanteras.

Hay solo ocho parientes conocidos en el nuevo género Taczanowskia, de las más o menos 53.000 especies de arácnidos conocidas, en el Catálogo Mundial de Arañas. Y al igual que la T. Waska, todos los del género Taczanowskia son cazadores pacientes que literalmente viven del factor sorpresa.

Díaz-Guevara observó a un espécimen vivo de T. waska de Ecuador en el laboratorio para verificar su conducta y hábitos de caza para este nuevo estudio, que se publicó el mes pasado en Zootaxa. Sospecha que el disfraz de hongo de esta especie podría servir para evitar a los depredadores tanto como para engañar a sus presas.

“Con el tiempo”, le dijo al New York Times, “la araña evolucionó para usar la imitación de algo que está muerto, sabiendo que hay menos probabilidades de ser presa de los depredadores”.

Más hongos parasitarios

Tras investigar un poco más, los usuarios de iNaturalist determinaron que la T. waska no se hacía pasar precisamente por el cordyceps sino por otro género de hongos parasitarios de la misma familia, el género Gibellula. “Los gibellula casi siempre se ubican en el anverso de la hoja, protegidos de la lluvia y los objetos que puedan caer, en la misma posición en que se encontró” a la T. waska.

El hábitat actual que se conoce, la Waska Amazonia, tiene unas 100 hectáreas de selva tropical entre los ríos Tigre y Chico, que el grupo conservacionista de Bentley espera catalogar y proteger.

Tanto él como sus coautores dicen que su estudio es “un modelo de compromiso ciudadano con los procesos científicos” y esperan que inspire el interés local por la biodiversidad. Con algo de suerte, aquí pensamos que los estudios y trabajos de investigación que se hagan ayudarán a los humanos a disfrazarse de zombies infectados por hongos, si es que llega el momento en que sea necesario hacerlo.

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