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Ciencia

La batalla invisible: Cómo el sexo moldea nuestra defensa inmunitaria y el riesgo de enfermedades

El sistema inmunitario no actúa igual en hombres y mujeres, y estas diferencias influyen en la aparición de enfermedades como el asma, el lupus o el párkinson. Un nuevo análisis revela cómo los cromosomas sexuales, las hormonas y el entorno tejen un mapa inmunológico distinto para cada sexo, con implicaciones directas en la medicina del futuro.
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Que una enfermedad afecte más a un sexo que a otro no es casualidad. Desde el asma infantil más frecuente en niños hasta el predominio del lupus en mujeres, la biología tiene mucho que decir. Investigadores del La Jolla Institute for Immunology han reunido pruebas contundentes que explican por qué nuestras defensas actúan —y fallan— de forma diferente según seamos XX o XY.

Genes y cromosomas: el origen de la diferencia

En cada célula, los cromosomas sexuales marcan el punto de partida. Las mujeres, con dos X, poseen un repertorio inmunológico más amplio: el cromosoma X alberga numerosos genes relacionados con la respuesta defensiva, y tener dos copias puede intensificar ciertas reacciones. Sin embargo, este “exceso” también puede volverse en contra, favoreciendo el desarrollo de enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple o el síndrome de Sjögren.

Además, las células femeninas no siempre activan el mismo cromosoma X. Este fenómeno crea un mosaico de células con comportamientos inmunitarios distintos en un mismo órgano, lo que aumenta la versatilidad frente a infecciones como la COVID-19.

Hormonas y tejidos: señales que cambian la estrategia

La batalla invisible: cómo el sexo moldea nuestra defensa inmunitaria y el riesgo de enfermedades
© Unsplash – Tim Mossholder.

Más allá de su papel reproductivo, hormonas como el estrógeno y la testosterona modifican la expresión genética de las células inmunes. Esto significa que dos células del mismo tipo pueden comportarse de manera diferente según provengan de un varón o de una mujer.

Los tejidos también muestran vulnerabilidades distintas: los pulmones y el cerebro, por ejemplo, parecen especialmente sensibles a estas variaciones. Esto explica en parte por qué el párkinson es más común en hombres y el alzhéimer en mujeres.

Medicina personalizada: el futuro que se perfila

Comprender cómo el sexo influye en la inmunidad abre un camino hacia tratamientos más precisos, especialmente en cáncer e inmunoterapia. Según la investigadora Sonia Sharma, “una sola estrategia médica no sirve para todos”, y adaptar la medicina al perfil inmunológico individual podría mejorar notablemente los resultados.

Factores ambientales como la nutrición, la exposición a químicos y las diferencias en el microbioma de piel e intestino añaden otra capa de complejidad. El reto, aseguran los científicos, está en integrar todas estas piezas para diseñar terapias que funcionen mejor en cada caso.

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