No solo las semillas o los animales necesitan protección. También el mundo invisible de bacterias, hongos y otros microorganismos está amenazado por las actividades humanas. Para salvarlos, científicos de varios países han puesto en marcha un ambicioso proyecto: un biobanco global que almacenará y conservará microbios esenciales para la salud del planeta. Su nombre es Microbiota Vault, y su misión podría cambiar nuestro futuro.
Un arca para lo que no vemos
Inspirada en la famosa Bóveda Global de Semillas de Svalbard, la iniciativa Microbiota Vault nació en 2019 con un objetivo claro: conservar microorganismos fundamentales antes de que desaparezcan. El plan es sencillo, pero ambicioso: recolectar, congelar y guardar en lugares seguros estas formas de vida diminutas que son esenciales para ecosistemas, animales, plantas… y nosotros mismos.

Actualmente, más de 2.000 muestras ya se almacenan a -80 °C en el Instituto de Microbiología Médica de la Universidad de Zúrich. Proceden de países como Benín, Brasil, Etiopía, Ghana, Laos, Tailandia y Suiza. La meta es alcanzar las 20.000, abarcando microbiotas de personas, animales, plantas y entornos naturales en riesgo.
Por qué estos microbios son tan importantes
Los microorganismos forman comunidades —los microbiomas— que desempeñan funciones clave. En el cuerpo humano ayudan a digerir alimentos, fortalecen el sistema inmunitario y nos protegen frente a patógenos. En el medio ambiente, enriquecen los suelos, facilitan el crecimiento de cultivos y hasta regulan el clima, como hacen los microbios del permafrost controlando emisiones de gases de efecto invernadero.
Perder esta biodiversidad microbiana podría tener consecuencias directas sobre la salud humana, la producción de alimentos y la estabilidad de los ecosistemas.

Ética y ciencia de la mano
La iniciativa no solo se centra en la parte técnica. También ha desarrollado principios éticos para garantizar que los países que donen muestras mantengan su propiedad y puedan decidir cómo se usan. Esto incluye el control sobre la información genética, el intercambio de material y la participación en investigaciones conjuntas.
Un proyecto a largo plazo con impacto global

Entre 2024 y 2029, en su “Fase de Crecimiento 1”, el objetivo es ampliar la colección a 10.000 muestras y asegurar financiación estable. La ubicación definitiva del biobanco aún está por decidir, aunque Suiza y Canadá son opciones probables.
Hoy no existe la tecnología para aprovechar todo el potencial de la colección, pero los científicos confían en que, en el futuro, estos microbios puedan servir para crear nuevos tratamientos médicos, optimizar la agricultura y restaurar ecosistemas dañados.
En palabras de la presidenta de la iniciativa, María Gloria Domínguez-Bello: “Proteger la vida microbiana es proteger la salud del planeta y de todos sus habitantes”.
Fuente: Meteored.