Un laberinto volcánico de 18,5 kilómetros
Hace unos 27.000 años, una corriente de lava procedente de Pico Viejo descendió por Tenerife hacia el mar. La superficie se enfrió antes que el interior, formando una capa sólida mientras la lava continuaba circulando por debajo.
Cuando la erupción terminó y el flujo se vació, quedó una enorme red de galerías subterráneas: la actual Cueva del Viento, situada en Icod de los Vinos.
El sistema cuenta con unos 18,5 kilómetros topografiados, distribuidos en tres niveles superpuestos y conectados entre sí. Dentro existen diferentes cavidades y hasta siete accesos conocidos, lo que la convierte en uno de los tubos volcánicos más extensos del mundo y en el mayor de Europa.
190 especies sobreviven en completa oscuridad
El interior de la cueva alberga un ecosistema extraordinariamente diverso. Los investigadores han identificado 190 especies de plantas, animales y hongos, de las cuales 44 están completamente adaptadas a la vida subterránea.
Estas especies, conocidas como troglobias, viven permanentemente en ausencia de luz. Muchas han perdido los ojos, la pigmentación e incluso las alas debido a miles de años de evolución dentro de las cavidades. Entre ellas aparecen organismos como la cucaracha ciega Loboptera subterranea y distintos escarabajos que han desarrollado antenas muy sensibles para orientarse mediante el tacto y el olfato.
Al menos 15 de las especies localizadas en el sistema eran nuevas para la ciencia cuando fueron estudiadas, lo que convierte a la cueva en un verdadero laboratorio natural de evolución.
Un refugio para animales desaparecidos
Las galerías también conservan restos de especies que antiguamente habitaban Tenerife y que hoy están extinguidas.
Entre los fósiles y subfósiles encontrados aparecen restos del enorme lagarto Gallotia goliath y de la rata gigante Canariomys bravoi, además de huesos de diferentes especies de aves desaparecidas de la isla.
La cueva también tuvo importancia para los antiguos habitantes de Canarias. En diferentes zonas del sistema volcánico se han encontrado restos arqueológicos relacionados con la cultura guanche, que utilizó algunas cavidades de la región hace más de dos mil años.
Estas condiciones hacen que la Cueva del Viento funcione como una auténtica cápsula del tiempo, conservando información tanto sobre la historia natural como sobre la presencia humana en Tenerife.
Solo 200 metros están abiertos al público
A pesar de sus enormes dimensiones, los visitantes solo pueden recorrer alrededor de 200 metros de galerías. El resto de los más de 18 kilómetros permanece cerrado y destinado principalmente a la investigación científica y la conservación.
Las visitas se realizan en grupos pequeños, con casco y luz frontal, para reducir el impacto sobre un ecosistema especialmente delicado.
El Centro de Interpretación de la Cueva del Viento abrió en 2008 y desde entonces ha recibido cientos de miles de visitantes. Solo en 2025 pasaron por sus instalaciones más de 23.000 personas.
Mientras tanto, la mayor parte de la cueva continúa prácticamente intacta. En sus galerías oscuras, científicos siguen descubriendo nuevas especies y estudiando cómo la vida consiguió adaptarse durante miles de años a un mundo sin luz.