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La ciudad sin ley más cercana al espacio. El pueblo más alto del planeta sobrevive con solo la mitad del oxígeno disponible y la vida diaria es una lucha por sobrevivir

A más de 5.100 metros, este es un lugar extremo. Allí, 50.000 personas conviven con la falta de oxígeno, la minería del oro y la ausencia de servicios básicos. El aire escaso, la precariedad y la promesa de fortuna hacen de este enclave un desafío a la vida misma.

Respirar allí es como hacerlo en la cima de una montaña que nunca termina. Cada paso pesa, cada aliento cuesta, y aun así miles de personas han decidido llamar hogar a un lugar donde la vida parece un reto contra la naturaleza. La Rinconada, en los Andes peruanos, es la ciudad más alta del mundo y la más cercana al espacio. Un enclave donde el oxígeno escasea, el oro abunda y la ley brilla por su ausencia.

Un lugar donde falta oxígeno… y sobra oro

Donde vivir es como estar siempre en la cima de una montaña. El pueblo andino que sobrevive con la mitad del oxígeno y la promesa del oro
© Tom Bouyer, Expédition 5300.

Subir a una montaña exige esfuerzo: el cuerpo pide aire, los pulmones trabajan más rápido y la sensación de ahogo se vuelve inevitable. Para los habitantes de La Rinconada esa falta de oxígeno no es temporal, es su día a día. A esa altitud, el aire tiene cerca de la mitad del oxígeno que al nivel del mar, lo que obliga al cuerpo a producir más glóbulos rojos y hemoglobina. Una adaptación que protege de la hipoxia, pero que también multiplica los riesgos cardiovasculares y limita la esperanza de vida a unos 35 años.

La ley del cachorreo

Donde vivir es como estar siempre en la cima de una montaña. El pueblo andino que sobrevive con la mitad del oxígeno y la promesa del oro
© SkyscraperCity – Albert González Farran.

La Rinconada gira en torno a la minería aurífera. Miles de personas trabajan bajo un sistema precario conocido como cachorreo: un mes entero de esfuerzo sin salario a cambio de un solo día en el que pueden quedarse con el oro que encuentren. El trato rara vez compensa el riesgo de derrumbes, los humos tóxicos y la inhalación constante de polvo.

Una ciudad al borde del colapso

Calles sin alcantarillado, basura acumulada, aguas residuales y viviendas improvisadas definen el paisaje. No hay bancos, por lo que los mineros cargan oro y efectivo, convirtiéndose en blancos fáciles de robos y extorsiones. Por todo ello, el enclave es conocido como “la ciudad sin ley del Perú”.

En medio de esa precariedad, la vida cotidiana se sostiene con remedios como hojas de coca o infusiones para aliviar el mal de altura. Pero ni siquiera esas costumbres atenúan la sensación de asfixia permanente. La Rinconada sigue atrayendo a quienes sueñan con fortuna, aunque la montaña, como siempre, cobra un precio muy alto.

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