Saltar al contenido
Ciencia

La enorme tormenta solar del año pasado le dio a un vuelo transatlántico un 43% de radiación

En noviembre el Sol pasó por una fase particularmente violenta, que para la ciencia fue muy provechosa.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

El 11 de noviembre de 2025 una llamarada solar clase X5 fue el disparador del más grande evento GLE, o de mejora a nivel del suelo del flujo de rayos cósmicos causada por una llamarada solar. La potencia de la radiación genera cambios mensurables en la Tierra, y este evento fue el más grande en casi 20 años. Los científicos aprovecharon la oportunidad para desplegar todo lo que tenían con el fin de recoger todos los datos posibles. Y ahora, casi un año después, tienen los detalles de cómo afectaron a la Tierra estas tormentas solares.

Un trabajo que se publicó ayer en Space Weather presenta un completo conjunto de datos sobre cómo los eventos solares extremos pueden afectar la electrónica terrestre y aérea, además de la salud humana. Durante la llamarada de noviembre, cuyo nombre formal es GLE 77, los investigadores ubicados en Reino Unido y Países Bajos enviaron globos meteorológicos e instrumentos para recoger datos de la radiación, en el suelo y a 32.309 metros de altura.

Tal como lo esperaban, los niveles de radiación variaban significativamente según la ubicación y altitud. Un vuelo de Londres a Nueva York reflejó un aumento del 42,6% en la exposición a la radiación, lo que demuestra la importancia de las observaciones directas en lugar de las proyecciones basadas en modelos cuando se evalúan los riesgos de la radiación.

Diseño Sin Título 2026 10 22t092336.524
©University of Surrey

“Es la primera vez que se recogen de esta manera los datos de la radiación en la atmósfera durante un evento de clima espacial”, declaró Krista Hammond, coautora del trabajo y científica del clima espacial en la Oficina de Meteorología de Reino Unido. Eso “representa un gran avance en el conocimiento científico y marcará una diferencia real en nuestra capacidad de pronosticar el clima espacial”, añadió.

Locura solar

El sol pasa por ciclos de 11 años, en transición entre la actividad magnética baja y elevada. Hace poco la NASA confirmó que nuestra estrella alcanzó su máximo solar en octubre de 2024, y añadió que es probable que la actividad solar aumente en el próximo año. Por lo general el campo magnético de la Tierra y su atmósfera actúan como amortiguadores de las tormentas de radiación, pero si son tormentas solares muy potentes, pueden crear perturbaciones importantes en el campo magnético de la Tierra, dando lugar a tormentas geomagnéticas. Tal como estaba previsto, el sol se volvió realmente loco en la última mitad de 2025.

Más o menos una semana antes del GLE 77 el sol emitió dos llamaradas clase X que anularon las señales de radio en América del sur. Días después, Airbus dejó en tierra a unos 6.000 jets de la familia A32Q para ajustes en el software tras un incidente adjudicado a la radiación solar. Eso, porque el 30 de octubre, con anterioridad, un fallo en el software provocó un fallo en el ajuste de altitud en un vuelo comercial. En esa fecha no había una tormenta solar, pero el rayo cósmico desviado que causó el fallo es «la misma clase de partícula» que producen las llamaradas extremas, según informó Tony Phillips en ese momento en spaceweather.com.

Las cifras reales

Este trabajo reciente no fue un golpe de suerte. El equipamiento de los científicos no estaba preparado en el momento justo. Habían trabajado durante mucho tiempo para desarrollar sensores e instrumentos que se adosarían a globos meteorológicos y aviones comerciales. Su esfuerzo dio resultado ya que pudieron desplegar todo el equipamiento en menos de una hora de producido el GLE 77, según declaraciones publicadas unas semanas después de la llamarada del 11 de noviembre.

Diseño Sin Título 2026 10 22t092556.872
©University of Surrey

“Había pasado años estudiando estos eventos por lo que cuando llegaron las alertas supuse que se trataría de un evento menor”, dijo Fraser Bairdd, coautor principal del estudio e investigación del Centro Espacial Surrey de Reino Unido. “Pero cuando me conecté para ver los datos en vivo y vi lo que pasaba sobre Lerwick, no lo podía creer”.

Los globos que se lanzaron desde Lerwick, Escocia, registraron un umbral de alerta “moderada” a una altitud mayor a la de los jets comerciales varias horas después del pico máximo de la tormenta. Pero las mediciones superaron los umbrales de “severidad” a altitudes relacionadas con los vuelos supersónicos, según las declaraciones. La Organización Internacional de Aviación Civil, que emite estas alertas, no lo hizo durante el GLE 77, según señala el equipo en su trabajo.

Los globos, siempre listos

Es evidente que los eventos extremos de clima solar son relativamente raros y cuando se dan, no siempre se dirigen a la Tierra. Pero como lo demuestra este reciente trabajo no hay nada que nos diga más sobre cómo nos afectan que las mediciones directas.

“Nos muestra lo geográficamente variables que pueden ser estos eventos y por qué es tan importante tener dispuestos los sistemas coordinados de monitoreo para mejorar el conocimiento sobre los riesgos de la radiación para la aviación”, añadió Baird.

Compartir esta historia

Artículos relacionados