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Ciencia

La exploración de Marte se encontrará con un riesgo inesperado que crean las tormentas solares, y la ciencia no lo sabía

Se encontró evidencia de que las tormentas solares y las tormentas de polvo magnifican el calor por sinergias en Marte, hasta en 50°C.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Después de siete meses se confirmó que el explorador Opportunity de la NASA ya no funcionaba. La pequeña sonda robótica había dejado de comunicarse con la Tierra el 10 de junio de 2018 después de quedar envuelta en una severa tormenta de polvo marciano que cubría en ese momento todo el planeta rojo. Llevó años analizarlo, pero ahora los físicos tienen una idea de por qué fue que la tormenta se volvió tan peligrosa.

Un nuevo trabajo de investigación que se presentó este mes en la Convención Anual Nacional de Astronomía de la Royal Astronomical Society ha revelado evidencia convincente de que la radiación de las tormentas solares puede magnificar los eventos climáticos en Marte tras penetrar la débil magnetósfera de ese planeta. El nuevo estudio analizó datos de la nave orbital MAVEN de la NASA y del Orbitador de Gases de la Agencia Espacial Europea para determinar cuántos eventos de partículas energéticas solares (SEP) calientan la baja atmósfera de Marte. Los resultados sorprendieron a los investigadores: si se lo compara con las temperaturas globales esperadas que se calculan a partir de la base de datos climáticos de Marte, parece que las llamaradas solares intensas y la radiación estelar pueden producir una sinergia que actúa sobre las tormentas de polvo de Marte, haciendo que sean más severas y penetren la baja atmósfera del planeta.

“Las tormentas de polvo no formaban parte de nuestra investigación originalmente, por lo que fue inesperado encontrar que había una que se dio al mismo tiempo que el aumento de temperatura”, dijo Lana Williams, física de la Universidad de Lancaster que estudia el espacio y la dinámica de plasma atmosférico de Marte. “Eso sugiere que la atmósfera y el clima de Marte pueden responder a varios eventos que actúen juntos, en lugar de que cada uno de los agentes de calor operen de manera independiente”, añadió Williams, quien encabezó el estudio.

Se desata la tormenta

Williams y sus colegas inicialmente querían examinar cinco eventos SEP para averiguar si la radiación de las tormentas solares tenía o no algún efecto más cerca de la superficie de Marte, donde emergen los patrones de clima real. En estudios anteriores se habían documentado casos en que las erupciones solares como las llamaradas solares o las eyecciones de masa coronal generaban efectos mensurables en la alta atmósfer de marte, incluyendo auroras como las de la Tierra, y filtración adicional de los gases atmosféricos de Marte hacia el espacio.

“Esperábamos que estas partículas cargadas con alta energía pudieran tener algún efecto en las temperaturas de la baja atmósfera de Marte, pero en cuatro de los cinco eventos que estudiamos no hallamos evidencia clara de calentamiento. Hubo una excepción mientras se expandía por el planeta una tormenta de polvo global”, explicó Williams.

Durante este evento SEP de junio de 2018 el Orbitador de Gases de la ESA registró un aumento de unos 50°C a unos 75 a 125 km de altitud, como le dijo Williams a IFLScience. Para contexto, la exobase de Marte, altura a la que sus gases empiezan a filtrarse hacia el espacio, comienza a unos 140 km de altura y su atmósfera más turbulenta o altitud de homopausa, está a 90 a 135 km de altitud.

Una nube de incertidumbre

Wiliams y sus colaboradores, astrónomos de la Universidad de Leicester en Reino Unido y del Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC de Granada, España, también hallaron un evento SEP de julio de 2021 que pareció producir un aumento similar de las temperaturas marcianas, aunque menor que el otro, pero señalaron que son dos episodios nada más, que no logran corroborar la evidencia como para confirmar que sea real el fenómeno.

“Se observa un claro efecto de calentamiento, pero hay que seguro investigando para atribuir las variaciones de temperatura atmosférica a las tormentas globales de polvo y los eventos SEP cuando ocurren simultáneamente”, afirmaron los investigadores.

Hay un aspecto que impide saber con claridad lo que ocurre, y es la señal más débil del evento de julio de 2021 que solo aumentó las temperaturas en una quinta y una décima parte de lo que había logrado el estallido SEP de junio de 2019. Williams, sin embargo, espera que con más análisis de los datos tomados por el Orbitador de Gases de la ESA en 2022, se pueda aclarar mejor el tema.

Dio que siente particular curiosidad sobre una tormenta solar de mayo de 2024, que fue tan fuerte que el explorador Curiosity de la NASA captó en video evidencia de cómo se propagaban las partículas cargadas de la tormenta para llegar a la superficie de Marte.

“El caso es que no tenemos los datos en el momento para poder analizarlo en profundidad, pero será interesante estudiar la tormenta solar de 2024”, le dijo Williams a IFLScience.

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