Hace unos 66 millones de años una roca de más de 10 kilómetros de diámetro colisionó con la Tierra, desatando la extinción en masa de todos los dinosaurios no aviarios y dejando un gigantesco cráter frente a las costas de Méjico, que al día de hoy contiene claves para conocer más acerca de ese cataclismo. Sin embargo no se ha logrado saber de dónde provino la roca espacial, y cuál era su composición.
Para saber más sobre el asteroide Chicxulub un grupo de investigadores analizó muestras del cráter y las comparó con muestras de otros cráteres de impacto formados entre 36 y 470 millones de años atrás. Hallaron rastros de un elemento raro llamado rutenio, equivalente a la composición de los asteroides de base carbono en el cinturón de asteroides que hay entre Marte y Júpiter. Pero el nuevo estudio publicado en Science sugiere que la roca que mató a los dinosaurios podría haberse originado mucho más lejos, en las regiones más externas del sistema solar. Hace unos 4,5 mil millones de años los movimientos extremos de Júpiter lo empujaron hacia el cinturón principal de asteroides, y así fue que uno de ellos eventualmente chocó con la Tierra.
El rutenio es uno de los metales más raros de la Tierra, formado originalmente dentro de las estrellas antiguas antes de llegar a formar parte de los bloques de formación de objetos planetarios en el universo. El elemento estaba sepultado en lo profundo de la Tierra mucho antes del impacto que acabó con los dinosaurios. El hallazgo de rutenio en muestras del cráter que formó Chicxulub elimina a otros tipos de meteoritos y apoya la hipótesis de que el asteroide Chicxulub provino de las regiones más externas del sistema solar.
Una noticia alentadora pero con gusto a poco
Los investigadores de este nuevo estudio afirman que los impactos de enormes asteroides son menos probables hoy porque las condiciones del sistema solar son más estables. “Así que la buena noticia es que no hay muchos cuerpos celestes desviados y orbitando locamente en nuestro sistema solar. Todo está en una configuración estable, y tendría que haber algún tipo de perturbación como una colisión como para que se produjese un asteroide que se cruzara con la Tierra”, afirmó Mario Fischer-Gödde, científico del Instituto de Geología y Mineralogía de la Universidad de Colonia, Alemania, que encabezó el estudio. También dijo que “Se trató de una coincidencia cósmica, hace 66 millones de años. Pero no sabemos exactamente qué fue lo que la causó, aunque es muy probable que haya provenido del cinturón de asteroides”.
Los asteroides internos del sistema solar contienen menos isótopos de rutenio, probablemente porque cuando se estaban formando los planetas el sistema solar interno tendría temperaturas más altas. Por eso los asteroides internos del sistema solar están formados por metal y silicatos, y contienen menos agua”.