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¿La flora intestinal puede predecir la conducta de los perros? La ciencia empieza a confirmarlo

Un estudio canadiense publicado en Scientific Reports detectó patrones microbianos en el intestino de perros que podrían anticipar conductas ansiosas o agresivas. El hallazgo abre un nuevo horizonte para terapias basadas en dieta o probióticos, aunque los expertos advierten que aún hacen falta más ensayos clínicos.

La relación entre el intestino y el cerebro no es exclusiva de los humanos: los perros también parecen estar bajo la influencia de su microbiota intestinal. Investigadores de la Universidad Memorial de Newfoundland, en Canadá, demostraron que ciertos géneros bacterianos se asocian con niveles más altos de ansiedad y agresividad en mascotas, lo que plantea nuevas posibilidades en el tratamiento del comportamiento canino.

Cómo se desarrolló el estudio

El equipo liderado por Sarita Pellowe, especialista en comportamiento animal, convocó a dueños de perros de St. John’s mediante redes sociales, veterinarias y comercios locales. Tras aplicar criterios estrictos de edad, dieta estable y entorno inalterado, de 494 cuestionarios iniciales quedaron 72 animales seleccionados.
Los dueños completaron formularios sobre salud y conducta, mientras que los investigadores recolectaron y analizaron muestras fecales conservadas a -20 °C. A través de técnicas genéticas (16S rRNA) y herramientas de bioinformática como DADA2 y modelos de aprendizaje automático, el equipo comparó la composición bacteriana entre perros con baja y alta ansiedad o agresividad.

¿La flora intestinal puede predecir la conducta de los perros? La ciencia empieza a confirmarlo
© FreePik

Blautia, la bacteria señalada

Uno de los hallazgos más consistentes fue la asociación del género bacteriano Blautia con perros que mostraban puntuaciones elevadas de ansiedad en el cuestionario C-BARQ. Los individuos más nerviosos presentaban mayores proporciones de esta bacteria en relación con otras familias intestinales como Oscillospiraceae y Negativicutes.
Con el modelo Selbal, los científicos lograron predecir la pertenencia de un perro al grupo ansioso con una precisión destacable (AUC-ROC de 0,856), lo que demuestra el potencial de los perfiles microbianos como biomarcadores de conducta.

Límites y precauciones

Pese a lo prometedor del hallazgo, los autores subrayan que se trata de un estudio observacional: no puede afirmarse todavía que modificar la microbiota con dietas especiales o probióticos reduzca la ansiedad o agresividad. Factores como la percepción de los dueños, el estilo de vida o el entorno también influyen en el comportamiento canino.
Para confirmar la relación causal, los expertos reclaman ensayos clínicos a mayor escala, con pruebas controladas y análisis a nivel de especie bacteriana.

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Hacia terapias complementarias basadas en el intestino

Si futuras investigaciones corroboran esta conexión, la manipulación de la microbiota podría convertirse en una herramienta innovadora para complementar la terapia conductual tradicional en perros con problemas de ansiedad o agresión.
En palabras de Pellowe: “Encontramos de forma consistente que Blautia estaba asociada con perros más ansiosos. Es un paso importante hacia comprender cómo el intestino y el cerebro interactúan en los animales de compañía”.

La investigación abre un nuevo campo de estudio donde el intestino se convierte en un espejo del estado emocional canino. Cuidar la salud digestiva de los perros podría, en el futuro, ser también una estrategia para mejorar su bienestar mental.

Fuente: Infobae.

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