Gran parte del alimento que llega a la población queda sin consumirse, alrededor del 30% y el 40% al menos en EE.UU. según la Agencia de Protección Ambiental. Y la mayor parte de estos residuos orgánicos acaban en rellenos sanitarios, donde se descompone y emite gases que calientan el planeta. Un nuevo trabajo de investigación muestra que, si se implementara el compostaje de alimentos en toda la nación, los beneficios para el clima serían enormes, pero el aspecto negativo sería preocupante porque se contaminarían los suelos.
En un estudio que se publicó el 23 de julio en Nature Food, un equipo de científicos de la Universidad de Vermont encontró que el compostaje y digestores de alimentos podría acabar echando 20.000 toneladas de plástico en suelos de cultivo cada año. Eso, si no aprendemos a empacar los alimentos de otra manera.
“Si no se interviene intencionalmente con un plan para minimizar el uso de plástico, es probable que el plástico termine allí, basándonos en la cantidad que se utiliza en nuestro sistema de provisión de alimentos porque todo lleva plástico ”, dijo en declaraciones Kate Porterfield, principal autora del trabajo e investigadora de postdoctorado del Instituto de Medio Ambiente de la Universidad de Vermont.
Las complejidades de reducir el desperdicio de alimentos
La EPA estableció un objetivo para reducir el desperdicio de alimentos en EE.UU. a la mitad, a 74 kg por persona para 2030. Pero la nación no se acerca siquiera a esa meta. Un análisis basado en datos de 2022, y realizado en 2025, halló que aunque se tomen en cuenta las medidas de reducción, en EE.UU. todavía se generan cada año 149 kg de desperdicio de alimentos por persona. Eso equivale al punto de partida que había en 2016.
Hay estados que avanzaron más que otros. En 2020 Vermont prohibió que los residentes y negocios tiraran restos de comida o de poda a la basura. En 2024 el estado informó que los residuos alimentarios en los rellenos sanitarios habían disminuido 13% desde 2018. Pero en el análisis de 2025 se concluyó que no alcanzará con las políticas a nivel estatal para poder alcanzar la meta de 2030 de la EPA.
El nuevo estudio evalúa el impacto de implementar la prohibición de tirar alimentos en toda la nación. El compostaje y la digestión anaeróbica que usan bacterias para descomponer material orgánico en biogás y digestatos podría reducir el impacto actual en el clima en 89% a 99% si se implementara en toda la nación. Además la contaminación por nutrientes que causa el florecimiento de algas, muy dañino, podría reducirse en 54% en nitrógeno y 98% en fósforo.
El problema está en que el compost y los digestatos que resulten de la prohibición nacional de tirar alimentos a la basura podrían contener una cantidad significativa de microplásticos.
El problema del plástico
En el sistema de provisión de alimentos de EE.UU. el plástico está en todas partes. Se analizaron más de 1.000 líneas de productos alimentarios en la nación, y el 81% se vende en envase o envoltura de plástico en tanto que un 6% más no lleva envoltura, pero sí tiene una etiqueta plástica. Solo el 12% de las líneas de producto analizadas estaban libres de plástico.
Los estudios han demostrado que los envoltorios y envases de plástico contaminan los alimentos con microplásticos y nano plásticos debido al micro estrés y el calor. En 2024 Ocean Conservancy calculó que los adultos estadounidenses podrían estar consumiendo hasta 3,8 millones de microplásticos al año a partir de las proteínas solamente.
Cuando se composta o usa un digestor anaeróbico para los alimentos contaminados esas diminutas partículas de plástico acaban en el producto final. Gran parte del plástico se mezcla accidentalmente o por mala separación de residuos con los restos de alimentos. Incluso si los humanos y las máquinas trabajan en conjunto para eliminar el plástico de los residuos “siempre quedará un poco”, según Porterfield “Y si hablamos de cantidades muy grandes de residuos de alimentos, esa cantidad es significativa”.
La ciencia aún trata de entender las consecuencias de la contaminación por plástico en los suelos agrícolas, pero 20.000 toneladas de microplásticos en los campos cada año es algo que a cualquiera le demuestra que habrá un impacto en el rendimiento de los cultivos y la contaminación del sistema de alimentos.
Aunque los autores del estudio no creen que sus resultados influyan en las prohibiciones de tirar residuos de comida o en los programas de compostaje, sí insisten en que es importante separar los residuos, eliminando el plástico de los restos de alimentos. De esa manera se ayudaría a que EE.UU. resuelva al menos en parte sus emisiones de carbono y la contaminación por plástico.