Image: AP

A pesar de la desagradable historia del régimen nazi, de esa época oscura en la historia de la humanidad, siguen surgiendo relatos que atraen la atención. El último artículo de la era nazi que se acaba de subastar en Maryland es particularmente fascinante: una foto de Hitler abrazando a una niña de origen judío.

La instantánea muestra a Hitler y una niña rubia llamada Rosa Bernile Nienau. Bernile tenía unos seis años cuando se tomó la fotografía y se la conoció desde entonces como “la hija del Führer”. La pequeña y el dictador compartían el mismo cumpleaños.

Y hasta ahí las similitudes. Aunque ambos compartieron el mismo cumpleaños del 20 de abril, sus orígenes, a priori, no podrían ser más diferentes, lo que en el contexto de la Alemania nazi hace de esta una pieza de la historia increíblemente sorprendente. Y es que la “hija del Führer” era de ascendencia judía, y al parecer, Hitler lo sabía.

La fotografía se subastó en la casa Alexander Historical Auctions en Chesapeake City, Maryland. El mismo Hitler la firma en tinta azul oscura y dice: “A la querida Rosa Nienau Adolf Hitler Munich, el 16 de junio de 1933", en alemán.

Image: Otra instantánea con ambos juntos (Alexandre Historical Auctions)

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Se ha pagado por ella 11.250 dólares. Según ha explicado Andreas Kornfeld, vicepresidente de la casa de subastas:

Se trata de uno de los artículos más singulares que he visto en la casa de subasta, sobre todo debido a la naturaleza de la herencia judía de Bernile. Siendo alemán, nunca había escuchado la historia, y he visto la imagen muchas veces, pero nunca se me hubiera ocurrido la historia detrás de la instantánea, que es alucinante.

La foto se tomó en el retiro bávaro donde descansaba Hitler en 1933. La imagen se convirtió en una herramienta de propaganda. De hecho, las fotos del fotógrafo Heinrich Hoffmann a Hitler se usaban a menudo para retratar al dictador de manera positiva como un hombre que amaba a los niños.

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Bernile y Hitler se conocieron después de que la pequeña y su madre, una mujer viuda, viajaron de Múnich al retiro de Hitler en 1933. De alguna forma la niña fue elegida para encontrarse con el Führer. La casa de subastas dice que probablemente por el cumpleaños que compartían.

Image: Heinrich Hoffmann

Al parecer, ambos se conocieron y se llevaron bastante bien, algo que ya sugiere la instantánea recientemente vendida. Según los informes, Bernile lo llegó a llamar “tío Hitler”, con todas las connotaciones que nos pueda producir escuchar esas palabras hoy. Incluso después de aquel encuentro se reunieron varias veces y mantuvieron cierta amistad por correspondencia hasta 1938.

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La casa de subastas explica que “Bernie era un cuarto de judío”, lo que según la ley racial nazi se consideraba totalmente judío. La casa también sugiere que Hitler sabía este dato:

La investigación muestra que incluso desde el principio, Hitler se dio cuenta de la herencia judía de la niña, pero optó por ignorarla, ya sea por motivos personales o de propaganda.

Al parecer, uno de los generales de Hitler descubrió la herencia de Bernile y le prohibió volver a visitar el retiro. Hitler no estaba contento con ello y continuó manteniéndose en contacto con Bernile, aunque finalmente otro funcionario nazi de alto rango le impidió comunicarse con ella a partir de 1938.

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Por cierto, cinco años después, el 5 de octubre de 1943, Bernile murió de polio a la edad de 17 años en un hospital de Munich. [NPR]