La gran mancha roja de Júpiter está menguando, y nadie sabe por qué

Júpiter siempre se ha caracterizado por una enorme mancha roja que fue registrada por primera vez por el científico inglés Robert Hooke en 1664. La mancha no es otra cosa que un enorme anticiclón en la atmósfera de este gigante gaseoso. Después de casi 350 años (que sepamos) acompañando a los astrónomos, el fenómeno está desapareciendo.

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El proceso, además, está siendo bastante rápido. Según diferentes observaciones del Telescopio Espacial Hubble en 1995, 2009 y 2014, la gran tormenta ha pasado de tener un tamaño tres veces superior al de la Tierra, a presentar unas dimensiones más o menos equivalentes a las de nuestro planeta.

Los astrónomos de la NASA no están seguros de por qué sucede esto. La teoría más obvia es que hay algún otro fenómeno meteorológico en Júpiter que está drenando energía a esta tormenta cuyos vientos en la periferia del vórtice se calculan superiores a los 400 kilómetros por hora. Lo que no se conoce aún son las causas concretas de esta pérdida de fuerza.

La historia reciente de Júpiter, en cuya superficie han aparecido y desaparecido otras tormentas y turbulencias, sugiere que la gran mancha roja ha sido tan solo un anticiclón especialmente duradero, y que este tipo de perturbaciones atmosféricas son normales en el gigante gaseoso. Simplemente no llevamos tanto tiempo observándolo. [vía Telescopio Espacial Hubble]

1995

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2009

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2014

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