Saltar al contenido
Mundo

La historia oculta de los idiomas: científicos descubren cuándo el mundo perdió decenas de miles de lenguas y qué provocó ese cambio

Un estudio internacional reconstruyó la historia de los idiomas durante los últimos 12.000 años y descubrió que la mayor diversidad lingüística del planeta ocurrió mucho más tarde de lo que se creía. Sus hallazgos revelan un proceso histórico que transformó para siempre el mapa cultural de la humanidad.
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Las lenguas son mucho más que una herramienta para comunicarnos: representan historias, culturas y formas únicas de entender el mundo. Durante décadas, los científicos creyeron que la pérdida de idiomas era un fenómeno relativamente reciente, pero una nueva investigación cambia por completo esa idea. Los resultados revelan un escenario inesperado que obliga a replantear cómo evolucionó la diversidad lingüística a lo largo de miles de años.

Un viaje de 12.000 años para entender la evolución de los idiomas

Actualmente existen alrededor de 7.500 lenguas y sistemas de signos utilizados por las personas en todo el planeta. Aunque la cifra parece enorme, representa apenas una pequeña parte de una historia mucho más extensa y cambiante.

Durante décadas, investigadores de distintas disciplinas intentaron responder preguntas fundamentales: cuántos idiomas existían antes de la aparición de la escritura, cómo influyó el desarrollo de la agricultura en la diversidad lingüística y si el crecimiento de la población favoreció la aparición de nuevas lenguas o, por el contrario, aceleró su desaparición.

Un equipo internacional integrado por especialistas de España, Estados Unidos y Alemania desarrolló un modelo capaz de reconstruir la evolución global de los idiomas durante los últimos 12.000 años. Los resultados, publicados en la revista Science, muestran un panorama completamente diferente al que predominó durante mucho tiempo: la diversidad lingüística aumentó durante miles de años antes de experimentar una drástica reducción relativamente reciente.

Diseño Sin Título 2026 08 04t001102.873
©Shaiith – ShutterStock

Cómo lograron reconstruir un pasado sin registros escritos

Uno de los mayores desafíos para estudiar la historia de las lenguas es la escasez de pruebas directas. Antes de la aparición de la escritura, hace unos 6.000 años, prácticamente no existen registros que permitan conocer cuántos idiomas se hablaban. Incluso en épocas posteriores, la información disponible sigue siendo incompleta.

Para superar esa limitación, los investigadores recurrieron a una combinación de herramientas. Analizaron información etnográfica de 171 sociedades tradicionales de cazadores-recolectores y pescadores cuyas formas de vida permanecieron relativamente similares a las del comienzo del Holoceno. A estos datos sumaron estimaciones sobre el tamaño de la población mundial prehistórica y complejos modelos estadísticos y de computación social.

Con esta metodología calcularon que, hace unos 12.000 años, la humanidad hablaba entre 4.500 y 6.200 lenguas, aunque el rango posible podía oscilar entre aproximadamente 3.300 y 7.800 idiomas. Contra lo que muchos imaginaban, el planeta probablemente tenía entonces menos lenguas que en la actualidad.

El inesperado auge que llevó la diversidad lingüística a su máximo histórico

La expansión de la agricultura transformó profundamente a las sociedades humanas. La producción estable de alimentos permitió un crecimiento demográfico sin precedentes y el surgimiento de comunidades cada vez más grandes.

Este proceso tuvo dos efectos simultáneos. Por un lado, el aumento de la población favoreció el surgimiento de nuevos grupos humanos y, con ellos, de nuevas lenguas. Por otro, las comunidades más numerosas hicieron que un mismo idioma fuera compartido por una cantidad creciente de personas.

Los modelos desarrollados por el equipo científico muestran que, durante gran parte del Holoceno, predominó el primer fenómeno. Como consecuencia, la diversidad lingüística creció de manera sostenida hasta alcanzar un punto máximo entre hace 1.000 y 3.000 años.

En ese período, el número de idiomas habría llegado a multiplicarse por diez respecto a los niveles registrados al comienzo del Holoceno, alcanzando decenas de miles de lenguas diferentes. Los investigadores describen esa etapa como una auténtica «edad de oro» lingüística, un momento que había pasado prácticamente desapercibido debido a que los registros históricos conservados pertenecen, en su mayoría, a las civilizaciones que terminaron imponiendo sus propios idiomas.

Una pérdida que comenzó antes del colonialismo europeo

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que el declive de la diversidad lingüística habría comenzado mucho antes de la expansión colonial europea.

Si bien el colonialismo aceleró enormemente la desaparición de numerosos idiomas en distintos continentes, los investigadores sostienen que el proceso ya estaba en marcha debido al crecimiento de grandes estados e imperios multinacionales.

La expansión de estas potencias puso en contacto a poblaciones que antes permanecían aisladas. Junto con las instituciones políticas, las innovaciones tecnológicas, las prácticas culturales e incluso las enfermedades, también se difundieron las lenguas dominantes, mientras muchos idiomas locales comenzaron a desaparecer.

El modelo no identifica qué civilizaciones fueron responsables de cada pérdida, pero sí demuestra que la reducción global de la diversidad lingüística ya era considerable mucho antes de la época moderna.

El enorme impacto cultural que todavía influye en el presente

La investigación también plantea que las lenguas actuales no representan una muestra equilibrada de todos los idiomas que existieron. Aquellas habladas por poblaciones que crecieron y se expandieron tuvieron muchas más posibilidades de sobrevivir, mientras que los idiomas de comunidades absorbidas, desplazadas o desaparecidas quedaron en el olvido.

Este fenómeno pudo modificar incluso la distribución de sonidos, estructuras gramaticales y otras características lingüísticas que hoy parecen comunes. Algunas particularidades podrían no haberse difundido por ser mejores o más fáciles de aprender, sino simplemente porque pertenecían a pueblos que lograron expandirse con éxito.

Los autores creen que este enorme «cuello de botella» afectó también a numerosos aspectos de la cultura humana. Como las lenguas suelen transmitirse junto con tradiciones religiosas, normas sociales, sistemas familiares y conocimientos ancestrales, es probable que una enorme cantidad de ese patrimonio cultural también desapareciera sin dejar registros históricos.

Aunque los especialistas reconocen que su reconstrucción se basa en modelos y estimaciones, y que las historias regionales pudieron seguir caminos diferentes, los resultados muestran un patrón consistente: la diversidad lingüística no disminuyó de forma continua desde tiempos remotos. Por el contrario, primero vivió un extraordinario período de expansión que culminó con decenas de miles de idiomas y, posteriormente, sufrió una de las mayores contracciones culturales conocidas en la historia de la humanidad.

 

[Fuente: La Brújula Verde]

Compartir esta historia

Artículos relacionados