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Tener que llevar un casco de obra rígido es un incordio, sobre todo cuando hace calor, pero es mejor eso que acabar en el hospital con un tornillo incrustado en la cabeza. Este interesante vídeo demuestra lo que pasa cuando diferentes objetos impactan sobre un melón a diferentes alturas.

Es evidente que nuestra cabeza es m√°s dura que un mel√≥n, pero no lo bastante como para evitar sufrir da√Īos muy serios en un accidente. Hasta un simple tornillo estructural de 400 gramos se convierte en un proyectil letal arrojado desde un segundo piso.

Cosas como un martillo o una llave inglesa son mortales de necesidad si te caen en la cabeza sin protección, pero un casco de obra te da la oportunidad de sobrevivir al percance con solo unas laceraciones y lesiones en el cuello. El casco no es un salvoconducto infalible, pero evita que un accidente cotidiano acabe en tragedia. [vía Black & Veatch]