La gente normal los desprecia, y parte de razón no les falta. Los carritos para hacer la compra son incómodos de llevar con una mano, se tuercen, se atascan y suelen estar cubiertos de mugre. Sin embargo, bajo estas cestas de metal con ruedas hay mucha más tecnología de la que aparenta. Este vídeo le hace un interesante repaso.

Por supuesto, el vídeo no se refiere precisamente al maltratado carrito que empujamos por la gran superficie de turno y que probablemente tenga casi tantos años como nosotros. Se refiere a los carritos de última generación, vehículos cuya estructura de malla metálica revestida de teflón antiadherente está preparada para aguantar 160 kilos de compra, y cuyos parachoques delanteros soportan choques a 50 kilómetros por hora.

Las ruedas son antiestáticas y están confeccionadas del mismo material que las ruedas sobre las que se mueven los carritos de montaña rusa. Tanto las ruedas como los rodamientos inspirados en el mundo de la automoción que las soportan están pensadas para sobrevivir a 35.000 compras de media a lo largo de alrededor de una década.

Lo más sorprendente del asunto es que un carrito de la compra nuevo cuesta alrededor de 100 dólares. Para proteger esa inversión, en Estados Unidos se suelen equipar con un mecanismo dentro de las ruedas que se activa al cruzar un cable en el perímetro del centro comercial y las bloquea completamente. Por supuesto, en otros rincones del mundo tendremos que seguir “disfrutando” de los carritos de toda la vida, que muchas veces terminan tirados en una cuneta víctimas de una gamberrada. [Science Channel vía Sploid]


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