Foto: Washington Department of Fish & Wildlife

En 2011, un tsunami arras√≥ la costa de Jap√≥n provocando, entre otras cosas, el desastre en la planta nuclear de Fukushima. Al a√Īo siguiente, un enorme y extra√Īo objeto apareci√≥ en una playa de la costa de Oregon. No era radioactivo, pero llevaba una carga igualmente peligrosa para el ecosistema: animales.

El objeto era un enorme fragmento de puerto con una placa en perfecto japon√©s que que rezaba: Pesquer√≠as de Misawa. Prefectura de Aomori. Jap√≥n. El pedazo de muelle que el Tsunami arranc√≥ de la costa hab√≠a viajado m√°s de 7.000 kil√≥metros hasta arribar a la costa oeste de Estados Unidos. No es que el pedazo de pl√°stico, cemento y metal fuera peligroso de por s√≠, pero estaba cubierto de decenas de especies de moluscos, algas y peque√Īos invertebrados completamente desconocidos para el ecosistema costero norteamericano.

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Timelapse del proceso de limpieza del pedazo de puerto

Esa balsa improvisada llena de especies del otro lado del mundo no es la √ļnica. Un a√Īo despu√©s del terremoto en Jap√≥n comenzaron a llegar trozos de costa y todo tipo de basura cubiertos de animales. Desde entonces no han dejado de hacerlo y los bi√≥logos ya han contado m√°s de 300 especies distintas que no deber√≠an estar ah√≠. En los √ļltimos seis a√Īos, la guardia costera y los bi√≥logos han registrado 634 pedazos de basura flotante con especies potencialmente invasoras en la costa oeste.

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El cangrejo japonés arrasa los ecosistemas costeros. Hay quien propone combatirlo a base de comérselo. Foto: Eat the invaders

El impacto de este tipo de colonizaciones a√ļn no se comprende del todo, pero un nuevo estudio en Science da una idea de sus imprevisibles consecuencias. El problema de la llegada de especies ajenas al ecosistema de una regi√≥n es que es imposible saber c√≥mo interactuar√°n con la fauna local hasta que pasen unos a√Īos, y entonces puede que ya sea demasiado tarde.

Animales completamente inofensivos como el teredo (un tipo de gusano de agua salada) o el cangrejo japon√©s pueden convertirse en una plaga desastrosa si llegan a un lugar en el que no cuentan con depredadores naturales o superan a sus hom√≥nimos locales en t√©rminos de tama√Īo y fuerza. En 2009, los bi√≥logos de la bah√≠a de San Francisco se enfrentaron a una aut√©ntica invasi√≥n del alga japonesa wakame. Tambi√©n se han encontrado estrellas de mar japonesas, una variedad muy voraz de este animal que ha ocasionado da√Īos millonarios al sector pesquero en la costa de Tasmania.

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La estrella de mar japonesa es bonita, pero su voracidad provoca desastres en otros ecosistemas. Foto: Wikipedia

Este tipo de invasiones no son nuevas, pero la acción del ser humano las ha hecho mucho más frecuentes de lo que deberían. Hace siglos, el ser humano trabajaba con madera y materiales de origen animal que se descomponían mucho antes de cruzar el océano. La basura y los materiales actuales, sobre todo los plásticos, aguantan perfectamente el viaje y se han convertido en un vector de transmisión improvisado para centenares de especies.

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Los desastres naturales que azotan las costas como los terremotos en Jap√≥n o los recientes huracanes en el Caribe son un problema a√Īadido sobre una cantidad de basura ya excesiva. El bi√≥logo marino James Carlton no duda en citar el cambio clim√°tico como un factor que agrava a√ļn m√°s este tipo de invasiones. En defensa de Jap√≥n hay que decir que el gobierno del pa√≠s don√≥ 5 millones de d√≥lares a la Administraci√≥n Atmosf√©rica y Oce√°nica de Estados Unidos para ayudar a limpiar la basura procedente de sus costas.

Poco después del Tsunami que arrasó Japón en 2011 llegaron cinco peces loro (Oplegnathus fasciatus) a bordo de un bote. Foto: Washington Department of Fish & Wildlife

Lamentablemente, Jap√≥n no es el √ļnico pa√≠s que genera basura, ni el √ļnico pa√≠s cuya costa se ve afectada por frecuentes desastres naturales. En un mundo cada vez m√°s global, nuestra capacidad para generar basura se ha convertido en el caldo de cultivo para nuevos desastres ecol√≥gicos, desastres que apenas comenzamos a vislumbrar. [Science v√≠a Popular Science]