Abrir un frasco, girar una llave, sostener una taza o simplemente escribir un mensaje pueden convertirse en movimientos dolorosos cuando aparece la rizartrosis, una forma de artrosis que afecta a la articulación situada en la base del pulgar y que puede provocar pérdida de fuerza, rigidez y dificultades para realizar gestos cotidianos.
La enfermedad afecta concretamente a la articulación trapecio-metacarpiana, una zona fundamental para realizar el movimiento de pinza que utilizamos constantemente para sujetar objetos. A medida que el cartílago se deteriora, aumenta la fricción entre los huesos y pueden aparecer dolor, inflamación y una reducción progresiva de la movilidad.
Aunque tradicionalmente la rizartrosis ha sido más frecuente entre mujeres de entre 50 y 60 años, especialistas en cirugía de la mano señalan que en los últimos años están atendiendo problemas relacionados con la sobrecarga del pulgar en personas más jóvenes, coincidiendo con un uso cada vez más intensivo de teléfonos, ordenadores, tabletas y videoconsolas.

El dolor en la base del pulgar suele ser una de las primeras señales
Entre los síntomas más habituales se encuentran el dolor y la inflamación en la base del pulgar, especialmente al agarrar objetos, abrir recipientes o realizar movimientos que requieren fuerza. También pueden aparecer rigidez, pérdida de capacidad para realizar la pinza y, en algunos casos, chasquidos durante el movimiento.
Damián Gómez Hernández, traumatólogo especializado en cirugía y cuidados de la mano, explica que la rizartrosis es una patología degenerativa e irreversible que puede avanzar progresivamente, por lo que identificarla en sus primeras etapas permite adoptar medidas destinadas a controlar el dolor y preservar durante más tiempo la función de la articulación.
El diagnóstico no significa necesariamente que la persona vaya a necesitar una intervención quirúrgica, ya que existen diferentes alternativas dependiendo de la intensidad de los síntomas y del grado de deterioro articular.
El móvil obliga al pulgar a repetir miles de veces el mismo movimiento
La expansión de los smartphones ha cambiado considerablemente la manera en la que utilizamos las manos. Escribir mensajes, desplazarse por una pantalla, jugar o sostener durante largos periodos un dispositivo implica realizar movimientos repetitivos que pueden aumentar la carga sobre músculos, tendones y articulaciones.
Esto no significa que usar el móvil provoque directamente rizartrosis, ya que en la enfermedad intervienen factores como la edad, la predisposición individual y el desgaste articular. Sin embargo, el uso excesivo y determinadas posturas pueden contribuir a la aparición de molestias y otras patologías musculoesqueléticas relacionadas con la mano y la muñeca.
Entre ellas aparece la tenosinovitis de De Quervain, una inflamación de los tendones situados en el lado del pulgar de la muñeca que puede producir dolor al moverlo y que los especialistas también están observando en pacientes jóvenes.
Qué hacer si te duele el pulgar de tanto usar el móvil
Pasar horas enviando mensajes o desplazándote por las redes sociales puede generar dolor y molestias en el pulgar. En los casos más graves, incluso puede acarrear problemas articulares. ¿Qué puedes hacer para prevenirlo?… pic.twitter.com/KvMmTiJE2e
— DW Español (@dw_espanol) August 6, 2026
Cuando el tratamiento conservador deja de ser suficiente
Durante las primeras fases, el abordaje suele orientarse a reducir el dolor y evitar una sobrecarga adicional mediante periodos de inmovilización, medicamentos antiinflamatorios cuando están indicados y fisioterapia destinada a conservar la fuerza y movilidad de la mano.
Cuando estas medidas no consiguen controlar los síntomas y el deterioro afecta de forma importante a la vida cotidiana, pueden considerarse alternativas quirúrgicas. Una de ellas es la artroplastia trapecio-metacarpiana, que sustituye la articulación deteriorada mediante una prótesis diseñada para reducir el dolor manteniendo la movilidad del pulgar.
Más allá del tratamiento, el aumento de molestias relacionadas con la mano recuerda que el pulgar realiza hoy muchas más tareas repetitivas de las que hacía hace unas décadas. El problema no está necesariamente en enviar un mensaje o utilizar ocasionalmente una pantalla, sino en mantener durante horas los mismos movimientos y posturas sin descanso, especialmente cuando el dolor ya está avisando de que algo no funciona correctamente.