Este mes, el firmamento se vestirá de gala con un fenómeno astronómico tan sutil como encantador. La luna llena de mayo no solo marcará una de las fases lunares más celebradas, sino que vendrá acompañada de dos particularidades: será una «microluna» y llevará el evocador apodo de «luna de las flores». A continuación, te contamos todo lo que necesitás saber para disfrutarla y entender su magia.

Cuándo y cómo ver esta luna distinta
La luna alcanzará su punto máximo de iluminación la noche del lunes 12 de mayo, aunque su esplendor se dejará ver también el domingo 11 y el martes 13. Desde el anochecer hasta el amanecer, brillará sobre el horizonte, moviéndose de este a oeste. Pero esta vez, algo será diferente: se verá más pequeña y menos luminosa de lo habitual. ¿La razón? Estará en su punto más alejado de la Tierra: el apogeo.
Durante una microluna, el satélite natural puede parecer hasta un 14% más chico y un 30% más tenue que en una superluna. Esto ocurre porque, en lugar de los habituales 384.400 kilómetros de distancia promedio, la luna estará a más de 405.000 kilómetros. El efecto, aunque perceptible, es solo una ilusión óptica provocada por la posición elíptica de su órbita. Ya Aristóteles observaba estas variaciones en el cielo nocturno.

El significado de la “luna de las flores”
Más allá del fenómeno visual, esta luna llena también posee un nombre lleno de simbolismo: “luna de las flores”. Este título no se refiere a una apariencia diferente, sino al momento del año en el que ocurre. En el hemisferio norte, mayo es sinónimo de floración intensa y días cada vez más largos, lo que la convierte en un emblema de la primavera en su máximo esplendor.
El nombre proviene de antiguas culturas indígenas de América del Norte, que asociaban cada luna llena del año a un evento natural característico del mes. En 2025, esta será la quinta de las doce lunas llenas. La siguiente, conocida como la “luna de fresa”, llegará el 11 de junio, pocos días antes del solsticio de verano.
Fuente: National Geographic.