La llegada de los primeros astronautas a Marte representa uno de los mayores desafíos de la exploración espacial. Pero, además de desarrollar vehículos capaces de transportar personas hasta el planeta rojo, la NASA debe resolver un problema fundamental: cómo diseñar un traje espacial que permita caminar, trabajar y sobrevivir en su superficie.
Un estudio presentado en julio de 2026 durante la 55.ª Conferencia Internacional de Sistemas Ambientales (ICES) advierte que los diseños actuales resultan demasiado pesados para las condiciones marcianas.
Los investigadores concluyeron que los futuros trajes deberían reducir su masa aproximadamente un 40 %, sin comprometer los sistemas esenciales para mantener con vida a sus ocupantes.
Por qué los trajes espaciales de la Luna no funcionarían igual en Marte
El análisis tomó como referencia el xEMU, un diseño de traje espacial desarrollado por la NASA para la exploración lunar.
Este sistema incorpora mejoras en movilidad, protección y capacidad para operar en ambientes extremos. Sin embargo, tiene una masa aproximada de 170 kilogramos. En la Luna, donde la gravedad equivale aproximadamente a una sexta parte de la terrestre, el peso efectivo de este equipo es considerablemente menor. Pero Marte presenta una situación diferente.
Su gravedad alcanza aproximadamente el 38 % de la terrestre, por lo que un traje de 170 kilogramos ejercería una fuerza equivalente al peso de unos 65 kilogramos en la Tierra.
Esta carga supondría un esfuerzo considerable para un astronauta que necesita caminar durante períodos prolongados sobre terrenos irregulares.

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El nuevo límite: trajes espaciales de apenas 104 kilogramos
Los ingenieros utilizaron modelos fisiológicos para calcular cuánto peso podrían soportar los astronautas durante sus actividades sobre Marte.
El análisis consideró un tripulante de 50 kilogramos, representativo de un caso corporal pequeño, y las posibles pérdidas de capacidad aeróbica durante el viaje interplanetario. Según las estimaciones utilizadas, los astronautas podrían experimentar una reducción del 15 % al 25 % de su capacidad aeróbica durante los meses de desplazamiento.
Con estos factores, los investigadores propusieron establecer un límite preliminar de aproximadamente 104 kilogramos para el futuro traje marciano.
La cifra representa una reducción cercana al 40 % respecto del modelo utilizado como referencia.
Una avería podría dejar a los astronautas a kilómetros de su refugio
Uno de los escenarios que más preocupa a los investigadores es conocido como walkback, una situación en la que un vehículo de exploración deja de funcionar y los astronautas deben regresar caminando a su base.
Cuanto más pesado sea el traje, mayor será el esfuerzo físico y el consumo de oxígeno durante el regreso. Los cálculos presentados en el estudio consideran un desplazamiento de aproximadamente 30 minutos, a una velocidad de 3,5 kilómetros por hora.
Esto permitiría recorrer alrededor de 1,8 kilómetros, una distancia que podría condicionar la planificación de las futuras expediciones.
El desafío de reducir el peso sin comprometer la seguridad
Una parte importante de la masa de un traje espacial corresponde a su sistema portátil de soporte vital, encargado de suministrar oxígeno y mantener condiciones adecuadas para el astronauta.
Los investigadores plantean revisar la arquitectura de estos equipos y considerar soluciones más integradas que permitan reducir componentes y estructuras redundantes. Sin embargo, cualquier modificación deberá equilibrar la disminución de masa con la protección frente al polvo, las temperaturas extremas y otros peligros del ambiente marciano. La radiación representa otro desafío que requiere estrategias de protección específicas, aunque el estudio se concentra principalmente en las limitaciones fisiológicas y de masa.
Por ahora, los 104 kilogramos constituyen una recomendación preliminar de diseño, no una especificación definitiva.
El trabajo demuestra que llegar a Marte no dependerá únicamente de construir cohetes más potentes: también será necesario desarrollar equipos que permitan a los astronautas moverse con seguridad una vez que hayan llegado.