En el reino animal ocurren situaciones que parecen sacadas de una película de terror. Chimpancés que atacan en grupo hasta matar a sus rivales, delfines que agreden a otros animales sin intención de alimentarse y aves que destruyen huevos ajenos como respuesta al rechazo de los propios.
Estos comportamientos plantean una pregunta inquietante: ¿pueden los animales actuar con verdadera maldad o estamos interpretando sus acciones desde nuestra moral humana?
Para los científicos, la respuesta no es tan sencilla. Aunque numerosas especies muestran agresividad, violencia e incluso comportamientos aparentemente vengativos, demostrar que comprenden sus acciones en términos de bien y mal representa un desafío completamente diferente.
Chimpancés, leones y delfines: por qué algunos animales matan sin necesidad de alimentarse
Uno de los ejemplos más conocidos proviene de las investigaciones de Jane Goodall sobre los chimpancés de Gombe, en Tanzania.
Durante la década de 1970, los investigadores documentaron enfrentamientos entre grupos de chimpancés que incluían ataques coordinados y muertes de individuos rivales.
Estos episodios demostraron que la violencia organizada no es exclusiva de los seres humanos. Otros animales también presentan conductas difíciles de comprender desde nuestra perspectiva. Los leones machos, por ejemplo, pueden matar crías cuando toman el control de un grupo. Desde el punto de vista evolutivo, este comportamiento puede aumentar sus oportunidades reproductivas.
Los delfines mulares también han sido observados atacando marsopas sin consumirlas posteriormente. Sin embargo, las causas exactas de estas agresiones continúan siendo investigadas.

Las aves que parecen vengarse cuando rechazan sus huevos
Uno de los comportamientos más sorprendentes aparece en el tordo cabecicafé, un ave norteamericana que deposita sus huevos en los nidos de otras especies. Algunas de estas aves hospedadoras reconocen los huevos extraños y los expulsan.
Pero investigadores descubrieron que, en determinadas circunstancias, los tordos regresan y destruyen los nidos donde sus huevos fueron rechazados. Este comportamiento recibió el nombre de táctica de la mafia por su semejanza con las represalias humanas.
Un experimento publicado en 2007 encontró que los nidos donde se retiraban los huevos parásitos sufrían mayores tasas de destrucción.
Sin embargo, esto no significa necesariamente que las aves experimenten deseos de venganza. La conducta puede interpretarse como una estrategia reproductiva favorecida por la evolución.
¿Los animales sienten empatía y distinguen lo bueno de lo malo?
La ciencia también ha documentado comportamientos asociados con la cooperación, el consuelo y la empatía en diferentes especies.
Elefantes que acompañan a individuos angustiados y primates que ayudan a otros miembros de su grupo muestran que las relaciones sociales animales pueden ser extraordinariamente complejas. Incluso se ha investigado si algunas especies poseen una forma básica de sentido de la justicia.
No obstante, estas interpretaciones siguen siendo debatidas. Un metaanálisis publicado en 2024 no encontró evidencia consistente de rechazo a la desigualdad en las pruebas examinadas con animales no humanos.
Esto demuestra lo difícil que resulta establecer si una conducta responde a emociones, expectativas sociales o mecanismos aprendidos.

La verdadera razón por la que no podemos llamar malvado a un animal
El principal problema está en el antropomorfismo, es decir, nuestra tendencia a atribuir características y motivaciones humanas a otras especies.
La maldad, entendida como una decisión consciente de causar daño sabiendo que es moralmente incorrecto, requiere capacidades cognitivas que todavía no podemos demostrar de manera concluyente en otros animales. Esto tampoco significa que carezcan de emociones, intenciones o capacidad para experimentar sufrimiento.
La diferencia está en que una acción violenta no demuestra, por sí sola, una intención moralmente malvada. Por eso, en lugar de clasificar a los animales como buenos o malos, los investigadores buscan comprender cómo la evolución, el aprendizaje y las relaciones sociales moldean sus comportamientos.
La naturaleza puede parecer cruel desde nuestra perspectiva, pero sus mecanismos no necesariamente responden a las mismas reglas morales que utilizamos los seres humanos.