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Ciencia

La NASA ha deformado la Tierra 10.000 veces para mostrar algo que nuestros ojos no pueden ver. La gravedad convierte el “nivel del mar” en un mundo de valles y montañas separados por 191 metros

Una nueva visualización de la NASA muestra el geoide terrestre, la superficie que adoptarían los océanos si únicamente actuaran la gravedad y la rotación. Los datos de 19 satélites revelan un máximo cerca de Islandia y una enorme depresión al sur de India.
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La imagen parece mostrar una Tierra aplastada, llena de bultos y depresiones, casi como una enorme patata flotando en el espacio. Y, en cierto sentido, eso es exactamente lo que la NASA quería conseguir: hacer visible algo que en nuestro planeta real resulta demasiado sutil para percibirlo a simple vista.

El Scientific Visualization Studio del Goddard Space Flight Center publicó en julio de 2026 una nueva representación tridimensional del geoide terrestre, construida a partir del modelo gravitatorio GOCO06s. La imagen exagera deliberadamente sus variaciones 10.000 veces, pero aquello que muestra debajo de esa deformación es real: la gravedad de nuestro planeta no es perfectamente uniforme.

El resultado permite imaginar una Tierra muy distinta a la esfera azul que estamos acostumbrados a ver.

Si desaparecieran olas, mareas y corrientes, el océano tampoco sería perfectamente uniforme

El geoide puede entenderse como la superficie que seguiría un océano global sometido únicamente al campo gravitatorio terrestre y a la rotación, sin viento, corrientes ni mareas. Esa superficie imaginaria puede extenderse además por debajo de los continentes y sirve como referencia para medir alturas.

La razón de sus irregularidades está bajo nuestros pies. La masa de la Tierra no está distribuida uniformemente. Existen diferencias de densidad en la corteza y el manto, grandes cordilleras, fosas oceánicas y estructuras geológicas capaces de modificar ligeramente el campo gravitatorio. Una concentración mayor de masa produce una atracción diferente y altera la superficie equipotencial que representa el geoide.

Ahí aparece la cifra más espectacular de la nueva visualización. El punto más alto del modelo GOCO06s alcanza aproximadamente +85 metros respecto al elipsoide de referencia alrededor de Islandia. El mínimo se encuentra al sur de India y cae hasta unos −106 metros. Entre ambos extremos existe, por tanto, una diferencia de 191 metros.

Eso no significa que exista una pared oceánica de 191 metros entre esos lugares. Son desviaciones respecto a una superficie matemática de referencia que aproxima la forma achatada de la Tierra. La exageración de NASA convierte esas diferencias relativamente pequeñas en las enormes protuberancias que hacen tan llamativa la imagen.

Más de 1.000 millones de observaciones revelaron esa “Tierra invisible”

La NASA ha deformado la Tierra 10.000 veces para mostrar algo que nuestros ojos no pueden ver. La gravedad convierte el “nivel del mar” en un mundo de valles y montañas separados por 191 metros
© Mark SubbaRao (NASA/GSFC).

Detrás de la imagen hay bastante más que una recreación estética. GOCO06s combina más de 1.000 millones de observaciones obtenidas durante 15 años por 19 satélites dedicados a medir el campo gravitatorio terrestre.

Entre ellos están GRACE, la misión conjunta de NASA y el Centro Aeroespacial Alemán, y GOCE, de la Agencia Espacial Europea. GRACE utilizó dos satélites que volaban separados unos 220 kilómetros: pequeñas variaciones de gravedad modificaban mínimamente la distancia entre ambos, permitiendo detectar diferencias de masa desde el espacio.

Esa sensibilidad tiene aplicaciones que van mucho más allá de dibujar la forma del planeta.

Las misiones gravitatorias pueden detectar cómo cambia la distribución de masa cuando se derrite hielo, se desplaza agua entre continentes y océanos o varían las reservas subterráneas. NASA explica que los cambios mensuales del campo gravitatorio están dominados en buena medida por el movimiento del agua sobre la superficie terrestre.

La “patata” de la NASA es también una gigantesca regla para medir el planeta

El geoide es fundamental además para topografía, cartografía y sistemas de posicionamiento. Los receptores GNSS calculan alturas respecto a un elipsoide matemático, mientras que muchas alturas que utilizamos en la vida real necesitan relacionarse con el nivel físico del mar. El geoide funciona como el puente entre ambas referencias.

Por eso la extraña Tierra de NASA es mucho más interesante que una imagen viral.

Nuestro planeta sigue siendo aproximadamente un esferoide oblato, ligeramente más ancho en el ecuador que en los polos. Pero cuando dejamos que sea la gravedad la que dibuje la superficie de referencia, aparece otra Tierra escondida dentro de la que conocemos: con elevaciones, depresiones y 191 metros separando sus dos extremos gravitatorios.

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