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Salió a pescar tiburones por dos días y terminó a la deriva durante 438: la travesía de casi 11.000 kilómetros que ningún experto creía posible

Cuando finalmente pisó tierra firme, en un atolón remoto que quedaba del otro lado del océano más grande del planeta, ni siquiera podía caminar sin ayuda. Su historia sonaba tan extrema que varios especialistas en navegación dudaron públicamente de que fuera cierta. Con el tiempo, la propia reconstrucción oceanográfica de su ruta terminó dándole la razón
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Alvarenga, un pescador salvadoreño radicado desde hacía años en la costa mexicana de Chiapas, salió el 17 de noviembre de 2012 desde el pueblo costero de Costa Azul junto a un joven de 22 años, Ezequiel Córdoba, en un viaje de pesca de tiburón que debía durar apenas dos días. Una tormenta los sorprendió mar adentro y les destruyó buena parte del equipo, incluido el motor, dejando la pequeña embarcación de fibra de vidrio, de unos 7 metros de eslora, completamente a merced de las corrientes del océano Pacífico.

Sin motor, sin remos y sin forma de comunicarse, los dos hombres quedaron atrapados en una deriva que nadie, ni ellos mismos, imaginaba que se extendería durante más de un año.

Sobrevivir sin nada más que lo que el mar les ofrecía

Durante los primeros meses, Alvarenga y Córdoba sobrevivieron comiendo peces, tortugas y aves marinas que lograban atrapar con las manos, además de beber agua de lluvia recolectada en botellas plásticas y un tambor de aceite vacío que encontraron flotando. Alvarenga, con décadas de experiencia como pescador, consiguió aplicar técnicas que había aprendido de chico en El Salvador, como atrapar peces directamente con las manos sin anzuelo ni línea.

Córdoba no logró sostener ese régimen de alimentación extrema: según el relato de Alvarenga, se negó a seguir comiendo alimento crudo, su salud se deterioró rápidamente y murió de hambre y deshidratación unos cuatro meses después de zarpar. Alvarenga quedó solo en la embarcación durante el resto de la travesía, que terminó extendiéndose 438 días en total.

Casi 11.000 kilómetros arrastrado por las corrientes del Pacífico

Tal como reporta TN, El 30 de enero de 2014, Alvarenga llegó finalmente a tierra en el atolón de Ebon, en las Islas Marshall, del otro lado del océano Pacífico. Según las reconstrucciones más citadas de su recorrido, la corriente lo arrastró a lo largo de una distancia estimada en unos 10.800 kilómetros, aunque distintas fuentes manejaron cifras algo distintas a lo largo de los años, entre los 8.800 y los casi 11.000 kilómetros, según el método de cálculo utilizado.

Para dimensionar la magnitud del trayecto, especialistas lo compararon con zarpar desde Lisboa, en Portugal, y llegar hasta una pequeña isla remota de Japón, desplazándose todo el tiempo a una velocidad menor a 1,6 kilómetros por hora.

Un relato tan extremo que generó dudas entre los especialistas

Cuando la historia de Alvarenga se conoció públicamente, varios expertos en navegación y supervivencia marítima expresaron dudas sobre su veracidad, dada la extensión inusual del período a la deriva. El propio récord de referencia hasta ese momento, sostenido por el marinero chino Poon Lim, quien sobrevivió 133 días a la deriva en el Atlántico tras el hundimiento de su barco durante la Segunda Guerra Mundial, quedaba muy por debajo de los 438 días que Alvarenga afirmaba haber resistido.

Con el tiempo, oceanógrafos que modelaron el trayecto probable de la embarcación, basándose en los patrones de corrientes del Pacífico durante ese período, concluyeron que la ruta descrita por Alvarenga resultaba plausible, lo que ayudó a reforzar la credibilidad de su relato ante la comunidad científica y periodística.

Lo que vino después

Tras su rescate, Alvarenga atravesó semanas de recuperación médica antes de poder volver a caminar sin asistencia, y desarrolló secuelas como insomnio y miedo al agua. En 2015 publicó, junto al periodista Jonathan Franklin, el libro 438 Days, que reconstruyó su experiencia en base a decenas de horas de entrevistas. Poco después, la familia de Ezequiel Córdoba inició una demanda civil contra Alvarenga, alegando que había recurrido al canibalismo para sobrevivir, una acusación que Alvarenga negó públicamente.

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