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Ciencia

La NASA reveló la verdadera forma oculta de la Tierra y sorprendió a los científicos: rompe todos los esquemas conocidos

Una imagen creada con miles de millones de mediciones muestra un aspecto de la Tierra completamente distinto al que conocemos. No es una fotografía, pero sí una de las representaciones más sorprendentes del planeta.
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Cuando pensamos en la Tierra, solemos imaginar una esfera casi perfecta vista desde el espacio. Sin embargo, una reciente representación difundida por la NASA demuestra que esa imagen está muy lejos de describir cómo se comporta realmente nuestro planeta. Gracias a una enorme cantidad de datos recopilados durante años por satélites, los científicos lograron construir un modelo que expone una realidad invisible a simple vista y que resulta tan llamativa como desconcertante. Aunque parece una ilustración de ciencia ficción, detrás de esa forma irregular hay información clave para comprender fenómenos que afectan al planeta todos los días.

Una imagen que no muestra el planeta, sino una fuerza invisible

La representación publicada por la NASA no retrata el aspecto físico de la Tierra. En realidad, ilustra el llamado geoide, una superficie matemática que refleja cómo se distribuye el campo gravitatorio terrestre.

Este modelo describe cómo sería el nivel medio de los océanos si el agua permaneciera completamente inmóvil, sin el efecto de las mareas, el viento o las corrientes marinas. Para construir esa superficie, los investigadores consideran la distribución de masas en el interior del planeta, incluyendo enormes concentraciones de roca, magma y agua que modifican ligeramente la gravedad en distintas regiones.

Por ese motivo, el resultado se asemeja a una esfera llena de protuberancias y depresiones. Sin embargo, esas deformaciones no existen físicamente sobre la superficie terrestre. Se trata de una visualización donde la escala vertical fue amplificada entre 7.000 y 10.000 veces, permitiendo observar diferencias gravitacionales que normalmente serían imperceptibles.

Según explicó Michael Watkins, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, el campo gravitatorio terrestre presenta «colinas» y «valles» porque los materiales ubicados bajo la superficie no están distribuidos de manera uniforme.

Las zonas donde existe una mayor concentración de masa aparecen representadas con colores rojizos, mientras que las regiones con menor densidad se muestran en tonos azules. Así, grandes cadenas montañosas presentan una gravedad ligeramente superior, mientras que determinadas cuencas oceánicas reflejan una menor atracción gravitatoria.

Más de mil millones de observaciones para construir un mapa sin precedentes

El impresionante modelo no surgió de una única misión espacial. Para elaborarlo, los científicos procesaron más de 1.000 millones de observaciones obtenidas durante un período de 15 años gracias a una red de 19 satélites.

Toda esa información dio origen al modelo global conocido como GOCO06s, que combina datos obtenidos por la misión GOCE, desarrollada por la Agencia Espacial Europea (ESA), junto con las mediciones del programa GRACE, una iniciativa impulsada por la NASA en colaboración con el Centro Aeroespacial Alemán.

Uno de los aspectos más innovadores de GRACE fue su método de trabajo. La misión utilizó dos satélites prácticamente idénticos que orbitaban la Tierra separados por unos 220 kilómetros. A medida que atravesaban regiones con ligeras variaciones gravitatorias, la distancia entre ambas naves cambiaba apenas unos micrómetros. Instrumentos de altísima precisión registraban esas diferencias para elaborar un mapa extremadamente detallado del campo gravitatorio terrestre.

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© Wirestock Creators – shutterstock

Este sistema permitió seguir el movimiento del agua en océanos, glaciares, ríos e incluso en los acuíferos subterráneos. Watkins señaló que la gravedad de la Tierra no permanece constante, sino que cambia continuamente debido, principalmente, al desplazamiento de enormes masas de agua sobre la superficie.

Un mapa que ayuda a entender el futuro del planeta

Más allá de su impactante aspecto visual, el geoide tiene aplicaciones científicas fundamentales.

El modelo revela que la altura de esta superficie imaginaria presenta diferencias muy marcadas. En algunos sectores alcanza hasta 85 metros por encima del nivel medio del mar, mientras que en otros desciende aproximadamente 106 metros por debajo. Estas variaciones son consecuencia directa de la distribución desigual de la masa en el interior terrestre.

Los investigadores utilizan esta información para estudiar el comportamiento del ciclo hidrológico global, monitorear la disponibilidad de agua subterránea destinada al riego agrícola, analizar la pérdida de hielo en glaciares y evaluar el aumento del nivel del mar provocado por el cambio climático.

Además, el seguimiento continuo de estas pequeñas alteraciones gravitatorias permite detectar cambios que ocurren lentamente bajo la superficie y que serían imposibles de observar mediante imágenes convencionales.

Aunque la representación pueda parecer una versión «deformada» del planeta, en realidad constituye una de las herramientas más precisas para comprender cómo funciona la Tierra desde su interior. Lejos de ser una simple curiosidad visual, este mapa resume años de investigación y demuestra que incluso aquello que no podemos ver puede revelar algunos de los secretos más importantes sobre el futuro del planeta.

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