La NASA trabaja a destajo para salvar a un telescopio espacial antiguo antes de que se destruya incendiado al ingresar en la atmósfera de la Tierra. Y para eso, la agencia espacial limitó las operaciones en órbita de la misión, evitando que se mueva tanto.
La NASA suspendió casi todas las operaciones científicas del Observatorio Neil Gehrels Swift el miércoles, buscando reducir los efectos de la atracción atmosférica sobre la nave espacial, de modo que su deterioro orbital sea más lento, según anunció la agencia. El observatorio Swift necesita una actualización de su órbita y en el verano del hemisferio norte una misión tiene que ocuparse de elevarlo a mayor altitud. Mientras tanto, la NASA trabaja para impedir que siga descendiendo.
En pausa
El observatorio Swift se lanzó a la baja órbita terrestre en un cohete Delta 7320 el 20 de noviembre de 2004. El satélite tiene como propósito estudiar las explosiones más potentes del cosmos, conocidas como estallidos de rayos gamma. Para hacerlo utiliza tres telescopios que lleva a bordo, y recoge datos de luz visible, ultravioleta, rayos X y rayos gamma.
Para mantener al observatorio en la orientación que minimice los efectos de arrastre de la atmósfera la NASA puso en pausa algunas de las actividades científicas del Swift. “Por lo general el Swift gira rápido para tener a la vista sus objetivos, en especial los estallidos de rayos gamma que son casi diarios. Utiliza varios telescopios. El Telescopio de Alerta de Estallidos del Swift seguirá detectando los estallidos de rayos gamma pero el observatorio ya no va a girar para observar los objetivos con sus otros telescopios”, dijo S. Bradley Cenko, principal investigador de la misión en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA.
Un deterioro gradual
El Swift ha perdido altitud gradualmente a lo largo de estas dos décadas. Es lo que sucede con todos los satélites con el paso del tiempo. Pero debido a los picos de actividad solar en los últimos tiempos, el Swift ha estado sujeto a un mayor arrastre atmosférico de lo que se anticipaba. A este ritmo el observatorio tiene un 50% de oportunidades de un reingreso descontrolado para mediados de 2026.
Para evitar que el Swift sufra el arrastre al punto de chocar con la atmósfera terrestre la NASA ha contactado a una startup de Arizona, que lanzará una misión de rescate. A finales del año pasado la NASA le adjudicó US$30 millones a Katalyst Space Technologies para que desarrolle una nave espacial que eleve la órbita del Swift.
La nave LINK se lanzará en junio, y se encontrará con el Swift para empujarlo suavemente a una órbita más estable, extendiendo su ciclo útil. Para maximizar el éxito de la misión de rescate la altitud promedio del Swift tiene que ser de más de 300 kilómetros, según la NASA, pero a comienzos de febrero su altitud promedio había caído a unos 400 kilómetros.
Al pausar las operaciones del Swift la NASA espera que su descenso sea más lento, con oportunidad para que luego sea elevado este observatorio a una órbita más alta. “Ahora hemos modificado las operaciones para que tenga el mejor margen posible”, afirmó Cenko.