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Tecnología

Un pasajero de Ryanair quedó parcialmente fuera del avión: su cinturón evitó una tragedia mucho mayor

Una avería en el motor de un Boeing 737 provocó la rotura de una ventanilla y una descompresión repentina durante un vuelo entre Grecia y Alemania. Un pasajero quedó parcialmente fuera de la cabina, pero el cinturón de seguridad y la rápida reacción de su esposa y otros viajeros evitaron que fuera expulsado completamente.
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El cinturón de seguridad de un avión parece innecesario cuando la aeronave ya dejó atrás las turbulencias y avanza con aparente normalidad. Sin embargo, un grave incidente ocurrido en un vuelo operado para Ryanair acaba de demostrar por qué conviene mantenerlo abrochado siempre que se permanece sentado.

El 10 de julio de 2026, el vuelo FR1879 despegó desde Salónica, Grecia, con destino a Memmingen, Alemania. Poco después de iniciar el ascenso, el Boeing 737-800 sufrió una avería en uno de sus motores. Fragmentos desprendidos impactaron contra el fuselaje y rompieron una ventanilla de la cabina.

La pérdida repentina de presión provocó que un pasajero de 61 años que estaba sentado junto a la abertura fuera arrastrado parcialmente hacia el exterior. Su cabeza y sus hombros quedaron fuera del avión, según los testimonios recogidos después del incidente.

El cinturón impidió que su cuerpo saliera completamente. Su esposa consiguió sujetarlo por las piernas y otros pasajeros ayudaron a mantenerlo dentro de la cabina hasta que pudieron apartarlo de la ventana. El hombre fue hospitalizado con quemaduras, lesiones en una mano y un fuerte traumatismo.

Un pasajero de Ryanair quedó parcialmente fuera del avión: su cinturón evitó una tragedia mucho mayor
© Magnific

Por qué el aire puede arrastrar a una persona

Los aviones comerciales vuelan a altitudes donde la presión atmosférica y la cantidad de oxígeno disponible son demasiado bajas para mantener a los pasajeros conscientes durante mucho tiempo. Por esa razón, la cabina permanece presurizada.

En el interior se mantienen condiciones equivalentes, aproximadamente, a las de una montaña de entre 1.800 y 2.400 metros de altura. En el exterior, la presión es considerablemente menor.

Cuando aparece una abertura de forma repentina, el aire de la cabina se desplaza violentamente hacia el exterior hasta que ambas presiones comienzan a igualarse. Ese flujo puede arrastrar objetos, prendas y personas situadas cerca del agujero.

Popularmente se habla de que alguien es “succionado”, aunque físicamente lo que ocurre es que el aire a mayor presión del interior sale hacia la zona de menor presión. El cinturón evita que el cuerpo sea desplazado durante esos primeros segundos, cuando la fuerza del aire puede ser especialmente intensa.

Las mascarillas no contienen oxígeno durante todo el vuelo

La descompresión activó las mascarillas de emergencia situadas sobre los asientos. Estas proporcionan oxígeno durante el tiempo necesario para que los pilotos desciendan rápidamente hasta una altitud donde sea posible respirar sin asistencia.

La tripulación declaró la emergencia, interrumpió el ascenso y regresó al aeropuerto de Salónica. El avión aterrizó con normalidad y los demás pasajeros continuaron posteriormente su viaje en otra aeronave, según informó Ryanair.

Las primeras informaciones señalaron que el avión se encontraba entre los 15.000 y los 20.000 pies cuando ocurrió la avería. La altitud exacta y la secuencia técnica completa deberán establecerse durante la investigación.

El fallo del motor todavía está bajo investigación

La aeronave implicada era un Boeing 737-800 operado por Malta Air, compañía perteneciente al grupo Ryanair. Las autoridades confirmaron que sufrió un fallo de motor no contenido, una situación en la que algunos componentes logran atravesar las protecciones diseñadas para retenerlos.

La investigación está encabezada por las autoridades de seguridad aérea competentes de Grecia y Malta, con la colaboración de la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea, Boeing, el fabricante del motor y otros organismos técnicos. EASA designó un asesor para participar en el análisis del incidente.

Todavía no se ha determinado qué pieza falló, por qué atravesó la carcasa del motor ni si existe alguna relación con problemas anteriores de ese avión. Cualquier explicación definitiva antes del informe técnico sería prematura.

El accidente dejó una enseñanza mucho más inmediata. Los cinturones de los aviones no sirven únicamente para proteger frente a turbulencias o aterrizajes bruscos. También mantienen a los pasajeros sujetos durante emergencias inesperadas.

En este caso, una cinta de pocos centímetros, combinada con la reacción de varias personas, marcó la diferencia entre un pasajero herido y una tragedia.

 

 

Fuente: Xataka.

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