Este fenómeno no surge de la nada. Un estudio de Total.Vet, basado en una muestra de 400 mujeres millennials sin hijos, revela hasta qué punto las mascotas ocupan hoy un lugar central en la vida cotidiana. El 70% de las encuestadas considera que su animal cumple un rol similar al de un hijo, mientras que el 69% afirma que cuidarlo resulta más sencillo que criar a un niño. Casi la mitad reconoce, además, que el coste económico es notablemente menor.
Pero el pet parenting va mucho más allá de una cuestión práctica. Muchas participantes explican que organizan su día a día en función del bienestar de su mascota: celebran cumpleaños, contratan seguros veterinarios y planifican su rutina en torno a paseos y cuidados. “Buscamos una experiencia afectiva intensa sin las renuncias tradicionales asociadas a la maternidad”, resume una de las conclusiones del estudio.

Afecto sin renunciar a la autonomía
Para las generaciones jóvenes, las mascotas ofrecen compañía, estabilidad emocional y vínculo afectivo, sin exigir los sacrificios que implica la crianza infantil. La flexibilidad horaria, la posibilidad de viajar, la autonomía personal y una menor presión social pesan mucho en esta elección.
El factor económico es clave. En España, mantener una mascota supone un gasto anual de entre 1.000 y 1.400 euros, mientras que criar a un hijo puede superar los 330.000 euros hasta su emancipación. En un contexto de precariedad laboral, dificultad para acceder a la vivienda y salarios ajustados, la diferencia resulta determinante.

Mascotas que influyen en decisiones vitales
El impacto del pet parenting se refleja también en decisiones importantes. Más de la mitad de las encuestadas ha elegido vivienda pensando en el espacio para su animal; el 37% planifica viajes solo a destinos pet friendly y el 41% ha recurrido a préstamos para afrontar gastos veterinarios. Incluso el lenguaje ha cambiado: cada vez es más común hablar de “tutores” en lugar de “dueños”.
Lejos de ser una moda pasajera, esta tendencia revela una redefinición de la realización personal. Para muchas mujeres jóvenes, la satisfacción llega a través de la carrera profesional, la pareja, los viajes, el voluntariado o el cuidado de animales, antes que por la maternidad.
Los investigadores lo resumen con una idea clara: los vínculos, el cuidado y el afecto no tienen una única forma. Y para una parte creciente de la población joven, la familia también puede tener cuatro patas.
Fuente: Infobae.