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Ciencia

La ropa del futuro podría venir del espacio: tejidos vivos que avisan cuando la radiación es peligrosa

Telas teñidas con bacterias capaces de reaccionar a la radiación están a punto de viajar al espacio. El objetivo no es estético, sino vital: crear ropa y recubrimientos que cambien de color ante niveles peligrosos de radiación, tanto para astronautas como para usos médicos y cotidianos en la Tierra.
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Antes de que los humanos vuelvan a la Luna —y más allá—, hay un enemigo silencioso que sigue sin resolverse del todo: la radiación. Invisible, acumulativa y difícil de medir en tiempo real, representa uno de los mayores riesgos para la exploración espacial. Ahora, un proyecto que une ciencia, biología y moda propone una solución tan sorprendente como elegante: tejidos “vivos” que alertan visualmente del peligro.

Moda y ciencia en órbita

Investigadores de la Universidad de Glasgow se han aliado con la diseñadora Katie Tubbing para desarrollar telas teñidas con pigmentos bacterianos capaces de reaccionar a la radiación y a la luz ultravioleta. Estas telas están formadas por varias capas de color: cuando la radiación las atraviesa, el tinte superficial se degrada y deja al descubierto la capa inferior, funcionando como un indicador visual inmediato.

Para comprobar su comportamiento fuera de la Tierra, una muestra de estas telas viajará en febrero a bordo de un satélite PocketQube. Durante meses, permanecerá en órbita baja mientras una cámara registra cómo cambian los colores al exponerse al entorno espacial.

Bacterias que actúan como sensores

La clave del proyecto está en la biología. Las bacterias utilizadas producen pigmentos naturales que, en su entorno original, sirven como defensa frente a amenazas como la radiación ultravioleta. Cuando estas bacterias mueren, los pigmentos permanecen estables, pero conservan una respuesta muy predecible ante la radiación.

“En las bacterias, la radiación rompe los pigmentos; en los humanos, rompe el ADN”, explica el responsable del proyecto, el doctor Gilles Bailet. Aprovechar esa reacción visible permite crear un sistema de alerta que no necesita sensores electrónicos, baterías ni software: basta con mirar el color de la tela.

Aplicaciones más allá del espacio

Aunque el proyecto nace pensando en la exploración espacial —ropa para astronautas o recubrimientos de equipos sensibles—, sus aplicaciones terrestres son igual de prometedoras. En hospitales, estas telas podrían utilizarse en uniformes de personal de radioterapia para controlar exposiciones acumuladas. En el día a día, podrían integrarse en prendas que alerten de una exposición excesiva al sol, ayudando a prevenir el cáncer de piel.

Además, el uso de tintes bacterianos ofrece una alternativa más sostenible frente a los colorantes sintéticos, responsables de una parte significativa de la contaminación del agua en la industria textil.

Hacia la Luna… y hacia un nuevo concepto de ropa

Si la prueba en órbita resulta exitosa, el siguiente paso será aún más ambicioso: enviar un fragmento de estas telas a la superficie lunar en 2028. Allí, bajo un entorno de radiación mucho más intenso, se evaluará su resistencia y precisión durante exposiciones prolongadas.

El objetivo final es claro: convertir la ropa y los materiales en sistemas activos de protección y comunicación. Prendas que no solo cubran el cuerpo, sino que informen, alerten y cuiden. Una moda que no sigue tendencias, sino que responde al entorno. Literalmente, de otro mundo.

Fuente: Meteored.

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