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Ciencia

La sonda Parker vuelve a rozar el Sol: llegó a 6,2 millones de kilómetros y casi 700.000 km/h

La sonda Parker de la NASA completó su sobrevuelo número 29 del Sol y volvió a acercarse hasta apenas 6,2 millones de kilómetros de su superficie. Durante la maniobra alcanzó casi 700.000 km/h, soportó temperaturas extremas y realizó nuevas observaciones de la corona solar y del viento solar.
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Un nuevo acercamiento récord al Sol

El 4 de septiembre de 2026, la sonda Parker Solar Probe alcanzó el punto de máxima aproximación al Sol durante su sobrevuelo número 29.

La nave llegó hasta unos 6,2 millones de kilómetros de la superficie solar, igualando el récord establecido en aproximaciones anteriores.

La maniobra comenzó el 30 de agosto y finalizó el 9 de septiembre. Durante los días más críticos, Parker operó de forma completamente autónoma, ya que la geometría de su trayectoria dificultaba las comunicaciones con la Tierra. Poco después de atravesar la fase más peligrosa, la nave envió una señal confirmando que todos sus sistemas seguían funcionando con normalidad.

Casi 700.000 kilómetros por hora

Durante su máxima aproximación, Parker alcanzó una velocidad cercana a los 700.000 km/h, lo que la mantiene entre los objetos construidos por el ser humano más rápidos de la historia.

A esa velocidad podría recorrer aproximadamente la distancia entre la Tierra y la Luna en poco más de media hora. El movimiento de la nave fue tan rápido que, en apenas un día, pudo desplazarse alrededor de una porción equivalente a casi el 40% de la circunferencia solar.

Esto permite a sus instrumentos estudiar diferentes regiones de la corona en muy poco tiempo y observar cómo cambian las condiciones del plasma y del campo magnético solar.

Un escudo capaz de soportar unos 900 °C

Acercarse tanto al Sol supone enfrentarse a condiciones extremas de calor y radiación. Durante este sobrevuelo, el escudo térmico de Parker estuvo expuesto a temperaturas que rondaron los 900 °C. Sin embargo, detrás de esa protección, el sistema de refrigeración consiguió mantener los instrumentos y componentes internos de la nave a una temperatura cercana a los 30 °C.

La sonda fue diseñada precisamente para funcionar sin intervención humana directa durante estos encuentros, tomando decisiones de orientación y protección de forma autónoma mientras permanece fuera de contacto con la Tierra.

Una misión que seguirá activa hasta 2029

Durante este nuevo paso, Parker realizó observaciones del interior de la corona solar y prestó especial atención a una región próxima al polo norte del Sol. Sus instrumentos continúan midiendo el viento solar prácticamente en su lugar de origen, además de estudiar los campos magnéticos, partículas y plasma que rodean nuestra estrella.

La misión también tiene una ventaja poco habitual: comenzó en 2018, cuando el Sol estaba cerca del mínimo de su ciclo de actividad, y ha continuado durante el máximo alcanzado alrededor de 2024.

Gracias a sus 29 aproximaciones, los científicos pueden comparar directamente cómo cambia la corona y el viento solar a lo largo de diferentes fases del ciclo de 11 años.

La NASA decidió recientemente extender la misión hasta 2029, por lo que Parker seguirá observando el Sol durante la fase de descenso de su actividad y continuará acercándose a una región que ninguna otra nave ha explorado tan de cerca.

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnologia.

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