Microrrobots diseñados para llegar donde otros instrumentos no pueden
Las biopsias son fundamentales para diagnosticar numerosas enfermedades, incluido el cáncer, pero en algunos casos requieren procedimientos invasivos para alcanzar tejidos de difícil acceso. Un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins trabaja en una alternativa basada en pequeños dispositivos metálicos capaces de desplazarse por el organismo y actuar directamente sobre la zona que necesita ser estudiada.
La tecnología fue presentada durante la Semana de las Enfermedades Digestivas de 2026 y busca combinar dos características que hasta ahora resultaban difíciles de encontrar en un mismo dispositivo: suficiente resistencia para manipular tejido y la capacidad de desaparecer después de cumplir su función. La propuesta contempla introducir estos microrrobots mediante una cápsula y activarlos cuando llegan al intestino o a una región determinada.

El metal aporta la fuerza necesaria para tomar muestras
Muchos de los microrrobots experimentales desarrollados hasta ahora se han fabricado utilizando geles o polímeros blandos, materiales apropiados para desplazarse dentro del cuerpo pero que pueden tener dificultades para ejercer la fuerza necesaria para cortar o penetrar tejidos. Los investigadores de Johns Hopkins recurrieron a estructuras metálicas precisamente para superar esta limitación.
Una vez en el lugar adecuado, estos pequeños dispositivos pueden cambiar de forma y utilizar diminutas puntas para interactuar con el tejido. En las pruebas realizadas con ratones lograron introducirse en capas profundas de la pared intestinal sin perforarla completamente ni provocar daños importantes. En el futuro, este mecanismo podría utilizarse para recoger pequeñas muestras destinadas a una biopsia con procedimientos menos invasivos que los actuales.
También podrían llevar medicamentos directamente hasta una lesión
La misma tecnología podría utilizarse para administrar fármacos de manera localizada. En lugar de suministrar un medicamento para que circule por todo el organismo hasta alcanzar el tejido enfermo, los microrrobots podrían transportarlo directamente hasta el lugar donde debe actuar.
Esta estrategia permitiría aumentar la concentración del tratamiento en la zona afectada y potencialmente reducir algunos efectos secundarios asociados a la distribución del fármaco por todo el cuerpo. Entre las aplicaciones que los investigadores estudian se encuentran enfermedades gastrointestinales, hemorragias y determinados tratamientos contra el cáncer, aunque todavía será necesario comprobar su eficacia y seguridad en estudios posteriores.
Se degradan después de completar su tarea
Una de las características más interesantes del desarrollo es que los microrrobots están diseñados para no permanecer permanentemente dentro del organismo. Los científicos pueden controlar cuánto tiempo mantienen su estructura modificando el grosor de determinadas capas de óxido metálico utilizadas en su fabricación.
Una vez cumplida su función, el material comienza a degradarse progresivamente hasta que sus restos pueden ser eliminados por el organismo, evitando así tener que realizar otro procedimiento para extraer el dispositivo. Esta combinación de resistencia mecánica y degradación controlada podría abrir nuevas posibilidades para la medicina mínimamente invasiva.
Por ahora, sin embargo, la tecnología continúa en fase experimental y las pruebas se han realizado únicamente en animales. Antes de plantear su uso en pacientes será necesario demostrar que los materiales son seguros, que la degradación puede controlarse con precisión y que los microrrobots pueden realizar biopsias o administrar tratamientos de manera fiable dentro del cuerpo humano.