En pleno avance hacia ciudades más eficientes y seguras, algunas medidas que parecen pequeñas pueden generar un gran impacto. Una de ellas es la prohibición de girar a la izquierda en determinadas calles. Aunque pueda parecer exagerado, los datos hablan por sí solos: reducir estos giros mejora la seguridad vial, el tráfico y hasta el consumo de combustible. Pero ¿por qué es tan problemático girar a la izquierda?
Un gesto cotidiano que puede convertirse en un riesgo
En países donde se conduce por la derecha, como España o Estados Unidos, girar a la izquierda implica cruzar carriles por donde circulan vehículos en sentido contrario. Esta maniobra obliga al conductor a esperar un hueco libre o depender de un semáforo que interrumpa el flujo. Ambas opciones tienen inconvenientes importantes.

Si se espera demasiado, se ralentiza a los coches que vienen detrás. Y si se calcula mal el momento, el giro puede acabar en colisión. Por otro lado, los semáforos específicos para giros a la izquierda congestionan aún más las vías en hora punta. En resumen: es una acción que ralentiza el tráfico, genera estrés y puede resultar peligrosa.
¿No bastan las rotondas?
Es cierto que las rotondas permiten eliminar los giros a la izquierda directos y que reducen el riesgo de accidentes, ya que todos los vehículos circulan en un único sentido. Sin embargo, no siempre son una solución viable. Las glorietas requieren mucho espacio y, en zonas urbanas densas, eso implica eliminar aceras, árboles o incluso edificios. Además, cuando hay demasiado tráfico, también se saturan fácilmente.
Por eso, algunas ciudades optan directamente por prohibir los giros a la izquierda, al menos durante las franjas más congestionadas del día.
Datos que respaldan la decisión
Un estudio realizado en Estados Unidos en 2010 reveló que el 40 % de los accidentes ocurren en intersecciones, y que un 61 % de ellos están relacionados con giros a la izquierda. Además, la mitad de esos accidentes generan lesiones graves y uno de cada cinco resulta mortal. Ante estas cifras, reducir este tipo de maniobra parece más que razonable.
Ciudades como San Francisco, Salt Lake City o Birmingham ya lo están aplicando en horarios clave: de 7 a 9 de la mañana y de 16 a 18 de la tarde. Solo se limita el giro en puntos estratégicos, pero el efecto ya es notable.

Menos giros, menos consumo
Aunque a primera vista puede parecer que evitar el giro a la izquierda obliga a recorrer más metros, lo cierto es que el tráfico fluye mejor y se reducen las paradas innecesarias. El resultado es un menor consumo de combustible. Se estima que eliminar estos giros en horas punta reduce el uso de gasolina entre un 10 % y un 15 %.
Este principio lo aplican desde hace años empresas como UPS, que diseñan sus rutas minimizando los giros a la izquierda. ¿El resultado? Millones de litros de combustible ahorrados, menos emisiones contaminantes y más entregas a tiempo.
¿El futuro de la movilidad urbana?
Lo que comenzó como una prueba local en algunas ciudades estadounidenses está despertando interés internacional. Países como República Dominicana ya están adoptando medidas similares. A este paso, podríamos ver cómo esta curiosa prohibición se extiende por muchas otras partes del mundo. Y quizás, sin darnos cuenta, empecemos a mirar los giros a la izquierda con otros ojos.
Fuente: Hipertextual.