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Ciencia

La Tierra viaja raudamente por una gigantesca nube interestelar, y te decimos cómo es que se sabe

El sistema solar ahora está en el borde de esta nube, pero esta masiva acumulación de polvo cósmico ha dejado su firma en la región sur de la Tierra
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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En los últimos 20 millones de años aproximadamente explotaron algunas estrellas en nuestra vecindad, supernovas de fuego que eyectaron gigantescas nubes de gas y polvo hacia el cosmos. Incluso hoy nuestro sistema solar está atravesando la Nube Interestelar Local. Hay nueva evidencia hallada en la Antártica que sugiere que la nube va dejando rastros de polvo de estrellas en la Tierra.

En 2019 unos investigadores encabezados por Dominik Koll de la Universidad Nacional de Australia recogieron unos 500 kg de nieve reciente en la Antártica. Al analizarla de cerca encontraron que la nieve contenía hierro-60, un isótopo raro radiactivo asociado con las explosiones estelares. Tras años de investigaciones de seguimiento, el equipo llegó a la conclusión de que la explicación más probable era que la Nube Interestelar Local haya dejado hierro-60 que quedó registrado en la nieve antártica en los últimos 80.000 años. Los hallazgos se publicaron ayer en Physical Review Letters

“No es que la historia encaje a la perfección”, escribió Koll en una columna para The Conversation. Las muestras de hielo estudiadas tenían menos hierro-60 de lo que se esperaba, pero son de todos modos improntas de la nube cósmica en el registro geológico de la Tierra, según explicó.

Estática pero vibrante

Nucleo De Hielo Antartida
© NASA Goddard Space Flight Center and Ludovic Brucker via Wikimedia Commons

Según Koll, no es increíblemente infrecuente que caigan a la superficie de la Tierra algunos diminutos granos de polvo de supernova. Esa superficie está repleta de cambios drásticos y gran actividad, y por eso la Antártida sirve como valiosa ubicación para el estudio de los registros geológicos ya que la nieve y el hielo de la Antártida forman un registro en capas que queda “mayormente sin perturbaciones” y abarca decenas de miles de años.

Cuando los investigadores descubrieron el hierro-60 en la nieve superficial de la Antártida, nieve de menos de 20 años de antigüedad, sus opiniones estaban divididas en cuanto a cómo había acabado allí el isótopo. El equipo de Koll sospechaba que la Nube Interestelar Local podía almacenar hierro-60 durante mucho tiempo y depositar el isótopo gradualmente en la Tierra. Sin embargo, no tenían pruebas suficientes en el momento, explicó Koll en declaraciones.

Bien vale la pena

Los hallazgos más recientes describen que el equipo recogió evidencia suficiente para respaldar su “sospecha informada”, como la describe Koll en su columna.  El meticuloso proceso implicó derretir y tratar químicamente el hielo para aislar diminutas cantidades de hierro y luego utilizar un acelerador de partículas para contar un puñado de átomos de hierro-60 entre 10 billones de partículas.

Les sorprendió que este análisis encontrara niveles significativamente más bajos de lo que esperaban en comparación con muestras antárticas más recientes. Eso indicaba que menos hierro-60 había llegado a la Tierra hace entre 40.000 y 80.000 años, edad de las muestras de hielo que analizaron. El resultado tampoco concordaba con la idea de que estos depósitos de hierro-60 eran rastros en desaparición de antiguas supernovas de hace millones de años.

Más cerca de lo que pensaban

Parecía entonces que el hierro-60 del hielo antártico provenía de “una fuente más pequeña y local”, escribió Koll en la columna. En un estudio reciente los resultados sugirieron que el sistema solar ha estado pasando por la Nube Interestelar Local desde hace unos 40.000 a 120.000 años, algo que concordaba con los nuevos resultados. Por eso parece que la Antártida ha recogido rastros de polvo interestelar a medida que nuestro sistema solar fue atravesando la nube.

Dicho esto, Koll señaló que los niveles de hierro-60 son bastante bajos. En su trabajo los autores señalaron también que los astrónomos todavía no se han decidido por la historia del origen de la Nube Interestelar Local. Sin embargo, los últimos hallazgos podrían resultar útiles ya que el hielo antártico puede brindar datos a misterios ocultos de la nube estelar y de lo que significa eso para nuestro sistema solar al atravesar esa nube.

“Si miramos en mayor profundidad y analizamos hielo más antiguo aún, tal vez pronto podamos develar el misterio de estas nubes interestelares locales, revelando toda su historia y sus inciertos orígenes», dijo Koll.

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