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Ciencia

¿Podríamos con otra pandemia a tan poco tiempo de la del COVID?

Es probable que la próxima pandemia no provenga del brote de hantavirus en el crucero, pero sigue habiendo allí cosas que tenemos que aprender, según los expertos
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 7 minutos

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Ha pasado muy poco tiempo desde que el mundo se vio obligado a centrar su atención en un germen microscópico. Sin embargo, es exactamente lo que sucedió con el brote mortal de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius.

Al 12 de mayo se contabilizaron 11 casos probables o confirmados de hantavirus relacionados con el brote en el barco, y hubo tres muertes relacionadas con el caso. De las víctimas, una mujer francesa está hoy en estado crítico y todos los casos se han dado entre pasajeros y tripulantes, pero las autoridades sanitarias rastrean y analizan a quienes estuvieron en contacto con las personas infectadas fuera del crucero, en particular con una mujer de Países Bajos que abordó dos vuelos a fines de abril después de dejar el crucero.

Los hantavirus causan típicamente enfermedades zoonóticas transmitidas de animales a personas, que se propagan por el contacto con roedores infectados o sus heces. Pero este brote ha sido causado por una especie que puede transmitirse entre humanos, el virus andino. La Organización Mundial de la Salud y otros grupos declararon que pueden aparecer más casos en las próximas semanas, y que incluyen infecciones secundarias que se produzcan fuera del crucero. Al mismo tiempo, las autoridades de la OMS establecieron que este brote representa un riesgo para el público e incluso dijeron explícitamente que no se trata de “otro COVID”, en referencia a la pandemia de COVID-19 que causó numerosas muertes en todo el mundo hace tan solo seis años.

Concuerdo con esa evaluación por razones que ya expresé anteriormente. Pero este brote hace que nos preguntemos cómo nos iría si se nos cruzara en el futuro cercano otro riesgo del nivel de una pandemia. Un estudio de 2021 calculó que una nueva pandemia de la escala del COVID-19 podría afectar al mundo en las próximas seis décadas, lo que implica que para muchos sería la segunda pandemia en sus vidas.

Les preguntamos a algunos investigadores que han trabajado y estudiado enfermedades infecciosas como el COVID-19 y ellos nos dijeron por qué este brote es de bajo riesgo, al tiempo de compartir sus opiniones sobre los esfuerzos de la OMS y varios países por contener la propagación, además de explicar si el mundo y los países como EE.UU. están de veras preparados para prevenir o al menos mitigar la próxima pandemia.

Krutika Kuppalli

Médica infectóloga de Dallas, Texas, con experiencia en medidas globales sanitarias ante pandemias. Trabajó como funcionaria médica para la OMS.

El brote de hantavirus de ahora es un importante recordatorio de que los riesgos de enfermedades infecciosas no han desaparecido solo porque la fase aguda del COVID-19 haya dejado de captar la atención del público. Aunque el hantavirus es muy diferente al COVID-19 en términos de dinámica de transmisión y potencial pandémico, esta clase de brotes pone a prueba los mismos sistemas centrales de la salud pública: vigilancia, diagnóstico rápido, comunicación, coordinación y confianza del público.

La realidad es que Estados Unidos sigue siendo vulnerable. Aprendimos muchas lecciones dolorosas durante el COVID-19, pero estar preparados no es algo que se haga una sola vez y luego se olvide. Requiere de inversión sostenida, liderazgo clave e infraestructura sólida en salud pública. En un momento en que enfrentamos riesgos de enfermedades infecciosas emergentes en todo el mundo, la falta de liderazgo confirmado en posiciones clave de la salud pública como el Director de los CDC, Médico General en Jefe, y liderazgo estable en la FDA crea incertidumbre en tiempos en que resulta esencial la claridad y la coordinación.

Estar preparados no es solo tener reservas de insumos y hospitales, sino también comunicación, confianza y la capacidad de movilizar rápidamente el conocimiento en agencias y jurisdicciones. Los brotes se mueven rápidamente y los vacíos en liderazgo hacen que la toma de decisiones sea más lenta, creando mensajes inconsistentes y minando la confianza del público.

Al mismo tiempo es importante no exagerar la situación actual con el hantavirus. Los hantavirus no son nuevos y la mayoría no se transmite eficientemente entre humanos. La cepa andina del virus vinculada con este brote es inusual porque hay documentados algunos casos de transmisión entre personas, y por eso las autoridades de la salud pública toman en serio la situación y monitorean de cerca a las personas expuestas.

En última instancia, la cuestión no es si habrá otro brote u otra pandemia. Les irá mejor a los países que mantengan sistemas sólidos de salud pública, que inviertan en estar preparados ante una crisis, y que comuniquen al público con transparencia antes de que las emergencias escalen.

Bhakti Hansoti

Médica de emergencias en el Johns Hopkins Medicine, que anteriormente supervisó y coordinó respuestas de atención crítica en ocho países durante el pico de la pandemia de COVID-19.

Es entendible que el hantavirus aumente la ansiedad en muchas personas porque los casos severos pueden parecer algunas de las características clínicas que vimos durante el COVID-19, en particular la falla respiratoria, la hipoxia y la enfermedad crítica. Pero es importante distinguir los dos virus con claridad. En este momento la evidencia apunta fuertemente a que el hantavirus – incluyendo la cepa andina que hoy se está monitoreando de cerca – no tiene las mismas características de transmisión que permitieron que el COVID-19 llegara a ser una pandemia mundial. A diferencia del SARS-CoV-2 – virus que causa COVID-19 – los hantavirus no se replican y propagan con eficiencia por exposición casual aérea. Si bien se ha documentado la infrecuente transmisión del virus andino de persona a persona, son eventos que suelen suceder por contacto muy estrecho y prolongado, no demostraron propagarse de manera sostenida en comunidades.

Es importante que las estrategias de salud pública que se están implementando como la rápida identificación de los casos, el aislamiento, el monitoreo de los expuestos y el rastreo agresivo de los contactos, hayan sido altamente efectivas para interrumpir las cadenas de transmisión. La activación de la Unidad de Biocontención de Nebraska y las actividades de preparativos en centros de biocontención de EE.UU. incluyendo al Johns Hopkins, reflejan la seriedad con que el brote está siendo tratado por el sistema de salud. Ahora mismo creo  que la fuerte respuesta de la salud pública tendrá éxito para romper el círculo de transmisión y contener el brote.

Dicho esto, este brote también es un recordatorio de que las enfermedades infecciosas emergentes siguen siendo un riesgo global constante. Los virus evolucionan, los ecosistemas están cambiando, y el aumento en la interacción entre humanos y animales sigue creando oportunidades para eventos de derrame. Aunque no hay hoy evidencia de que el hantavirus esté evolucionando para ser un patógeno contagioso pandémico, los preparativos globales no pueden ser específicos para determinada enfermedad, sino que han de centrarse en construir sistemas resilientes capaces de detectar rápidamente y responder a cualquier amenaza emergente.

Como madre, científica y médica de emergencias, no cambió mi vida cotidiana de manera significativa. Mis hijos siguen asistiendo a la escuela y a sus actividades, y yo prosigo con las rutinas normales como ir a comprar víveres y trabajar en la clínica. Basándonos en la evidencia actual, este no es un virus que se comporte como el COVID-19. Confío en que la infraestructura de salud pública, los sistemas de preparativos y las estrategias de respuesta que tenemos hoy ayuden a contener este brote y fortalezcan nuestra capacidad de responder ante futuros riesgos de enfermedades infecciosas emergentes.

Wenjun Ma

Investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Missouri, con especialización en infecciones virales zoonóticas emergentes.

La gente debería reconocer que el virus andino responsable del brote en el crucero suele encontrarse en roedores en países de América del Sur, aunque no en América del Norte y otras regiones. Las infecciones por virus andino son graves pero infrecuentes hoy, y los hantavirus no se propagan efectivamente como los virus de influenza o el SARS-CoV-2.

La limitada transmisión entre humanos que se observó con el virus andino es inusual y merece que se tenga cautela. Desde la perspectiva científica resulta importante investigar si el virus andino responsable del brote en el crucero ha tenido cambios, ya que los virus de ARN pueden evolucionar rápidamente, lo que podría dar como resultado una transmisión más efectiva entre humanos. Sin embargo, en general el potencial del hantavirus para causar grandes brotes o una pandemia sigue siendo bajo porque solo se contagiaron una cantidad limitada de personas en el crucero, lo que sugiere que la transmisión se da por contacto estrecho y no por propagación eficiente por aerosol entre las personas

Este brote subraya la importancia de la detección temprana, el rápido monitoreo, y el estar preparados con vacunas y antivirales para prevenir y controlar las enfermedades infecciosas emergentes, en especial las enfermedades virales que pueden propagarse rápidamente. Según las pandemias pasadas en la historia humana, los virus pandémicos suelen originarse en los animales, y la mayoría de las personas no tienen inmunidad preexistente contra estos patógenos novedosos. El monitoreo de la vida silvestre, el ganado y las poblaciones humanas podría ayudar a identificar los riesgos virales zoonóticos antes de que ocurra la transmisión en masa. Hay que señalar que los virus de ARN pueden evolucionar rápidamente por mutación y adaptación. Aunque la mayoría de los hantavirus no muestran transmisión de humano a humano, las inusuales características de la transmisión del virus andino demuestran por qué es necesaria la supervisión genómica y la investigación de laboratorio que monitoreen los cambios que pudieran afectar la posibilidad de transmisión y la virulencia.

Por eso es importante prestar más atención a los virus ARN como el hantavirus porque sus rápidos cambios pueden acelerar la transmisión entre especies y mejorar la transmisión entre humanos. Además, tenemos que desarrollar plataformas de vacunas y antivirales efectivos que apunten a las familias de virus de alto riesgo, preparándonos para potenciales brotes y pandemias en el futuro y proteger así a la salud pública.

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