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Ciencia

La trampa de la mente: Cómo el cerebro decide si algo es real o solo imaginación

Un nuevo estudio del University College London sugiere que la intensidad de la actividad en una zona del cerebro podría ser la clave para distinguir lo real de lo imaginado. En ciertos casos, lo que creemos ver no existe, pero nuestro cerebro lo acepta como verdadero.
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¿Alguna vez sentiste haber visto algo que en realidad no estaba ahí? Esa extraña confusión entre percepción e imaginación podría no ser un error aislado, sino parte de un mecanismo cerebral bien definido. Investigadores del University College London han descubierto cómo nuestro cerebro traza esa sutil frontera entre lo que imaginamos y lo que percibimos.

Un experimento para confundir al cerebro

El equipo del Imagine Reality Lab llevó a cabo un experimento con 26 personas para observar cómo el cerebro distingue entre una percepción real y una imagen mental. Dentro de un escáner cerebral, los participantes debían observar figuras visuales tenues o simplemente imaginarlas. Luego, informaban si realmente habían visto algo y qué tan vívida era la experiencia.

Inspirado en un experimento clásico de 1910, el estudio presentó estímulos visuales borrosos, similares a la estática de un televisor, con el fin de dificultar la discriminación entre realidad e imaginación. La ambigüedad del estímulo permitió identificar en qué momentos el cerebro se confundía.

El umbral de realidad está en el giro fusiforme

Descubren cómo el cerebro decide si algo es real o imaginado
© Unsplash – Abishek.

Los escáneres cerebrales revelaron que la actividad en el giro fusiforme —una región visual— era clave. Esta zona se activaba intensamente cuando los participantes veían imágenes reales, pero también cuando imaginaban con fuerza. Si la señal sensorial superaba cierto nivel, el cerebro la aceptaba como verdadera.

Este fenómeno, denominado “umbral de realidad”, podría explicar por qué, en ocasiones, lo imaginado se percibe como real. Especialmente cuando la imaginación y la percepción coinciden, la experiencia mental se vuelve más vívida y convincente.

Además, otras áreas cerebrales como la corteza prefrontal dorsomedial y la ínsula anterior también se activaban, sugiriendo que participan en la decisión de catalogar una experiencia como real o imaginada.

Entre la percepción y la alucinación

Este hallazgo tiene implicaciones en el estudio de trastornos como la esquizofrenia. Si el monitoreo sensorial falla, el cerebro podría aceptar como reales percepciones que son solo fruto de la imaginación. Comprender este mecanismo podría ayudar a desarrollar terapias más precisas.

Los investigadores creen que estas señales podrían modularse, ofreciendo un posible camino para intervenir en casos donde la línea entre realidad y ficción se vuelve peligrosamente delgada.

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