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Han pasado dos años desde el famoso Dieselgate, pero se ve que algunos fabricantes de automóviles no han aprendido nada. La Unión Europea ha encontrado indicios de que algunas marcas están tratando de falsear las emisiones de la manera más burda para evitar una nueva regulación.

En 2020, la Unión Europea aprobará una nueva regulación que sentará nuevos límites a las emisiones contaminantes que emiten los automóviles. Para ello está recabando datos con los que fijar esas cifras.

¿La respuesta de los fabricantes? Aparentemente están modificando los motores que ponen a prueba para que contaminen más. La ocurrencia parece consistir en falsear las lecturas actuales para que los límites permitidos por la UE en 2020 sean mayores. Sí, es la misma técnica que esas tiendas que suben los precios antes de las rebajas.

Según informa Financial Times, la UE ha hallado indicios de que hay varios fabricantes implicados y teme que las mediciones hechas hasta ahora ya estén demasiado falseadas. Al parecer no hay un método único como ocurría en el escándalo Dieselgate. En algunos modelos híbridos, los test se han realizado con la batería casi agotada, lo que obliga al motor a gastar más carburante e incrementar las emisiones. En otros se ha jugado con los cambios para empeorar el rendimiento y en un tercer tipo de fraude, se ha desactivado el mecanismo que detiene el motor en paradas cortas para que este siga funcionando.

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Para fortuna de nuestros pulmones y desgracia de los fabricantes, la UE ha mejorado mucho el cuidado que pone a la hora de realizar test de emisiones tras el Dieselgate. Lo lógico sería que los fabricantes simplemente hagan un esfuerzo para adaptarse a las nuevas leyes, no que dediquen sus energías a buscar formas de evadirlas. [vía Financial Times]