Es un raro descendiente. De la urraca azul y la urraca verde, dos especies comunes cuya separación evolutiva sucedió hace 7 millones de años. Las plumas del ave que resultó son de un color azul muy lindo, pero este descubrimiento apunta al hecho de que es posible que su existencia se deba al riesgo que representa el cambio climático.
En un trabajo reciente publicado en Ecology and Evolution, los biólogos de la Universidad de Texas de Austin describen a la rara urraca en mayor detalle y explican que los matices de azul y verde de las urracas quizá se cruzaron para que exista este pájaro híbrido. Según sus análisis, las urracas verdes – aves tropicales de América Central – han estado migrando más al norte como resultado de los cambios de temperatura. Eventualmente, se cruzaron con las urracas azules, una especie de clima más templado, común en el este de EE.UU., que ha extendido su hábitat hacia el oeste.
“Creemos que se trata del primer vertebrado observado que se hizo híbrido como resultado de que dos especies ampliaron sus hábitats, y que eso fue por el cambio climático, al menos en parte”, declaró Brian Stokes, principal autor del estudio y estudiante de postdoctorado de la Universidad de Texas de Austin.
Un hallazgo afortunado

En la primavera de 2023, Stokes se topó con una foto poco nítida de un pájaro que parecía una urraca azul “pero claramente diferente”, según explicó. Tras ponerse en contacto con la persona que había posteado la foto, Stokes capturó al ave, le tomó una muestra de sangre, etiquetó su pata y la liberó.
Ya en el laboratorio, Stokes y su consejero – el coautor Tim Kett – llevaron a cabo un detallado análisis de la información genética del pájaro. Primero hicieron la lista de candidatos a progenitores, basándose en su hábitat y aspecto físico. Luego compararon los datos de la secuenciación de ADN de la urraca con los de los posibles progenitores.
Su trabajo confirmó que el ave era cría híbrida macho de una madre urraca verde y un padre urraca azul. Esta cría híbrida tenía ya al menos dos años “lo que indica que había sobrevivido un año completo sin que se hubiera informado de ella en ninguna base de datos pública”, indicaron en su trabajo.
Stokes y Kett siguieron monitoreando canales de avistaje de aves para ver si alguien había visto pájaros como este, pero no encontraron nada más. Sin embargo, lo interesante es que el mismo pájaro que se había observado en 2023 volvió este verano al jardín de la persona que lo había fotografiado.
“No sé cómo fue, y tal vez fuera por azar. Si hubiera visitado el jardín de un vecino, es probable que nadie se hubiera enterado”.
¿Natural? ¿Fabricado por humanos?
Hasta ahora, se han visto híbridos similares en osos o lobos, pero como producto de la influencia humana directa como la introducción de especies invasoras, dijo Stokes. Aunque el cambio climático es, al menos por lo que se debate, consecuencia de la actividad humana, esta urraca híbrida “parece haber aparecido cuando los patrones climáticos dieron lugar a la ampliación del hábitat de las especies que se cruzaron”, añadió.
De todos modos, la urraca “se suma a la creciente lista de interacciones no análogas que resultan de los cambios antropogénicos”, señalan los autores. Tal vez, a medida que avance el cambio climático, veamos más de estas cruzas improbables en la naturaleza. Y si es así, el trabajo de los ecologistas podría incluir el registro de estos cambios migratorios e interacciones nuevas. Es una tarea compleja, considerando que ya resulta difícil encontrar estas cruzas.
“Quizá, los híbridos son mucho más comunes en la naturaleza de lo que pueden saber los investigadores, porque hay dificultades para poder informar. Probablemente suceda en otras especies que no vemos porque físicamente están distanciadas y por eso no tienen probabilidades de cruza”, explicó Stokes.