¿Cuántas veces has abierto una bolsa de patatas y te la has encontrado medio vacía? Puede parecer que la mitad de tu bolsa está rellena de aire, pero esto tiene un por qué.

Lo que en realidad hay junto con las patatas es nitrógeno. El nitrógeno no reacciona con las moléculas que tiene a su alrededor y ayuda a preservar los alimentos. El hecho de que tampoco haya oxígeno en la bolsa, hace que los alimentos que hay en su interior se oxiden menos, y se conserven durante mucho más tiempo.

El nitrógeno tampoco tiene olor ni sabor. Por eso tus patatas siempre sabrán igual. Además, ese espacio extra hará que tus patatas no se conviertan en migajas mientras las transportan. Y si estás preocupado por el nitrógeno, puedes estar tranquilo. El aire que respiramos tiene un 78% de este compuesto, así que no resultará dañino para tu cuerpo.

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Así que este aire cumple una función, aunque seguro que en ese hueco aún cabe alguna patata más...