Convertir a Marte en el segundo hogar de la humanidad suena audaz, pero un nuevo desafío amenaza con frenar esa ambición. Más allá de los motores, el combustible o la radiación, un estudio liderado por el hospital Maisonneuve-Rosemont ha revelado una amenaza inesperada: el deterioro visual en condiciones de microgravedad. Para llegar al planeta rojo, primero hay que garantizar que los astronautas puedan seguir viendo con claridad.
El síndrome visual que afecta a la mayoría de los astronautas

Los vuelos prolongados en microgravedad están provocando un trastorno que apenas se empieza a entender: el síndrome neuro-ocular asociado a vuelos espaciales (SANS). Esta condición, registrada en más del 70 % de los astronautas que pasaron meses en la Estación Espacial Internacional, implica cambios estructurales en el ojo, como inflamación del nervio óptico, reducción del tamaño ocular y pérdida de agudeza visual.
El estudio, liderado por Santiago Costantino, comparó datos oftalmológicos antes y después de la misión en trece astronautas. Se observaron caídas notables en la rigidez ocular, la presión intraocular y la amplitud del pulso ocular. Aunque en la mayoría de los casos la visión volvió a la normalidad tras regresar a la Tierra, el tiempo prolongado de un viaje a Marte —dos a tres años— podría hacer que estos efectos se vuelvan permanentes o incapacitantes.
Prevención, adaptación y un nuevo enfoque médico para llegar a Marte

La NASA no ignora el problema. Ha comenzado a desarrollar soluciones como lentes de contacto especiales, cámaras de presión para proteger los ojos, ejercicios diseñados para mantener la circulación y tratamientos farmacológicos preventivos. También se estudia el uso de biomarcadores que puedan predecir qué astronautas tienen mayor riesgo de desarrollar SANS, permitiendo intervenciones personalizadas antes del despegue.
Elon Musk podrá diseñar las naves más potentes y los hábitats más avanzados, pero sin resolver este desafío fisiológico, la colonización de Marte sigue siendo un riesgo no calculado. La visión —literalmente— se ha convertido en el sentido clave para garantizar el éxito de las misiones interplanetarias. Porque llegar a otro planeta es inútil si no se puede mirar con claridad el camino.