Una batería usada no necesariamente es una batería agotada
El crecimiento del coche eléctrico traerá consigo un problema cada vez mayor: qué hacer con las baterías cuando dejan de cumplir las exigencias necesarias para seguir funcionando dentro de un vehículo.
La Fundación Asturiana de la Energía (FAEN) ha estudiado precisamente esta cuestión en un informe dedicado a la recuperación de materiales estratégicos y a los modelos de economía circular que podrían implantarse en Asturias.
La idea central es sencilla: antes de desmontar y reciclar una batería, puede ser posible utilizarla durante varios años más para almacenar electricidad.
Cuando se retiran de un vehículo, muchas baterías todavía mantienen aproximadamente entre un 70% y un 80% de su capacidad original. Aunque esa degradación puede afectar a la autonomía y rendimiento del coche, resulta mucho menos problemática cuando la batería permanece inmóvil en una instalación energética.
De mover un coche a almacenar electricidad
Su segunda vida podría estar precisamente en los sistemas estacionarios.
Una batería reutilizada puede conectarse a una vivienda, una instalación industrial, una estación de carga o una planta de producción renovable para almacenar electricidad cuando existe excedente y devolverla cuando aumenta la demanda.
Esto resulta especialmente interesante con la energía solar y eólica, cuya producción depende de las condiciones meteorológicas.
Asturias contaba en mayo de 2026 con 24 parques eólicos y 698,66 MW de potencia instalada, según los datos recogidos por FAEN. Utilizar baterías procedentes de vehículos permitiría almacenar parte de esa producción en determinados momentos y recuperarla posteriormente.
Cada vez habrá más baterías disponibles
El contexto ayuda a explicar por qué esta tecnología empieza a ganar importancia.
La Agencia Internacional de la Energía calcula que durante 2026 se venderán alrededor de 23 millones de coches eléctricos en todo el mundo, equivalentes a aproximadamente el 28% de las ventas globales de automóviles. En 2025 ya se habían superado los 20 millones.
A medida que ese parque envejezca, aumentará también el número de baterías retiradas.
Reutilizarlas permitiría retrasar su reciclaje, aprovechar durante más tiempo la energía y los materiales utilizados para fabricarlas y reducir temporalmente la necesidad de fabricar baterías nuevas exclusivamente para almacenamiento estacionario.
One of the most exciting parts about building AI infrastructure today is working with our generation’s greatest energy minds to find ways to power our compute. @jbstraubel is at the top of that list. We are using solar and second life batteries, mostly taken from old EV’s, to… https://t.co/mqLzd53Zfc
— Chase Lochmiller (@ChaseLochmiller) March 11, 2026
Pero no todas pueden reutilizarse
Aquí aparece una parte fundamental del proceso: examinar el estado de salud de cada batería.
Dos packs con la misma capacidad restante pueden haber envejecido de manera muy diferente dependiendo de la temperatura, los ciclos de carga, la conducción o los años de servicio. Antes de reutilizarlas es necesario comprobar factores como capacidad, resistencia interna, seguridad y degradación de las celdas.
Una batería demasiado dañada o degradada puede no ser segura o económicamente rentable para una segunda vida.
Y después llegará el reciclaje
Reutilizar tampoco significa evitar para siempre el final de la batería.
Cuando ya no resulte adecuada para almacenar electricidad, llegará el momento de recuperar sus materiales. El informe analiza técnicas como la hidrometalurgia, la pirometalurgia y la biometalurgia, destinadas a recuperar elementos valiosos presentes en las baterías.
El modelo que plantea FAEN es, por tanto, circular: primero utilizar la batería dentro del automóvil; después, cuando sea posible, darle una segunda vida como almacenamiento; y finalmente recuperar sus materias primas para volver a introducirlas en la cadena industrial.
Con millones de coches eléctricos llegando al mercado cada año, aquello que hoy parece simplemente una batería usada podría convertirse en uno de los recursos más interesantes para almacenar la energía renovable del futuro.