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Ciencia

Las cataratas del Iguazú triplicaron su caudal en 48 horas y tuvieron que cerrarlas. El culpable tiene nombre: El Niño

Más de 12 millones de litros por segundo caen por sus 275 saltos. Y todavía están lejos del récord de 2014, que casi lo cuadruplicó
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Las cataratas del Iguazú, en la frontera entre Argentina y Brasil, son uno de los mayores sistemas de saltos de agua del planeta: un frente de casi 3 kilómetros con 275 caídas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En condiciones normales ya son impresionantes. Pero en los últimos días se transformaron en algo muy distinto: en menos de 48 horas, el agua que cae por ellas se triplicó y las autoridades decidieron cerrar el acceso a los visitantes del lado argentino.

De 4.000 a 12.000 metros cúbicos por segundo

Cataratas Del Iguazu
© Ondrej Bocek – Unsplash

El sábado 10 de octubre por la mañana, el caudal del río Iguazú estaba por debajo de los 4.000 metros cúbicos por segundo. El domingo por la tarde ya había llegado a 11.500, y el lunes superaba los 12.000. Es decir, más de 12 millones de litros por segundo, alrededor de ocho veces el caudal promedio histórico de las cataratas, que ronda los 1.500 metros cúbicos por segundo.

Ante la crecida, la Administración de Parques Nacionales de Argentina y la empresa concesionaria del parque suspendieron el ingreso de visitantes el lunes 12 de octubre como medida preventiva. Del lado brasileño, en Foz do Iguaçu, no se informaron restricciones. El sector más famoso, la Garganta del Diablo, ya estaba cerrado desde mediados de septiembre: las autoridades habían desmontado de forma anticipada las pasarelas que llevan hasta el salto por el riesgo de crecidas extraordinarias.

El papel de El Niño

La causa son las lluvias intensas que caen desde hace varios días en la cuenca del río Iguazú, que nace en el sur de Brasil, y en la zona de la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay. Esas lluvias están asociadas al fenómeno de El Niño, el calentamiento periódico de las aguas del océano Pacífico ecuatorial que altera el clima de buena parte del planeta.

En el sur de Sudamérica, El Niño suele traer lluvias por encima de lo normal en el sur de Brasil, el noreste de Argentina, Paraguay y Uruguay. Como el río Iguazú recorre cientos de kilómetros por territorio brasileño antes de llegar a las cataratas, lo que llueve en su cuenca termina, días después, precipitándose por los saltos.

Lejos del récord

Por impactante que parezca, la crecida actual no es la mayor registrada. En junio de 2014, las cataratas llegaron a unos 46.300 metros cúbicos por segundo, el récord histórico, casi cuatro veces el caudal de estos días. Aquella crecida arrasó pasarelas y columnas de soporte. En octubre de 2023, también durante un episodio de El Niño, el caudal alcanzó unos 24.000 metros cúbicos por segundo.

Para dimensionarlo: con su caudal actual, las cataratas del Iguazú descargan varias veces más agua que la que suelen llevar las cataratas del Niágara, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá.

Un fenómeno que se repite

Las autoridades estiman que la situación podría empezar a mejorar a partir del jueves 15 de octubre, aunque todo depende de las lluvias en la cuenca alta del río. Las crecidas extraordinarias de 2014, 2023 y 2026 muestran que el parque debe planificar su infraestructura turística pensando en un río que puede multiplicar su caudal en cuestión de horas.

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