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Las cuencas de ríos en Marte tuvieron un origen catastrófico: cráteres llenos de agua que colapsaron

Las marcas que el agua dejó en el planeta se grabaron en muy poco tiempo

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Interpretación artística del cráter Gale, en Marte, en la época en la que albergó un lago de agua salada
Interpretación artística del cráter Gale, en Marte, en la época en la que albergó un lago de agua salada
Imagen: Kevin Gill / Wikimedia Commons / CC-BY-SA-2.0 (Fair Use)

Hoy en día Marte es un desierto seco y frío, pero hubo una época en la que por su superficie fluía agua líquida. Lo sabemos por las cuencas de ríos que marcan toda su superficie. Lo que no sabíamos es que su formación fue mucho más violenta de lo que imaginábamos.

En la Tierra suelen hacer falta miles de años para que un río erosione el paisaje lo suficiente como para formar un valle o un cañón. Aparentemente en Marte este proceso sucedió en mucho menos tiempo. De hecho pudo ser tan rápido que tuvo lugar en semanas. Un nuevo estudio publicado en Nature ha comparado la orografía de los ríos secos que se observan en Marte y ha llegado a una sorprendente concusión. El 24% del volumen de agua que en algún momento circuló por la superficie del planeta proviene de cráteres.

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Cuando Marte tenía agua, esta se acumuló en los cráteres que salpican la superficie. No se trata precisamente de cráteres pequeños. Algunos tienen decenas de kilómetros de diámetro y la suficiente capacidad como para albergar un pequeño océano. El problema es que las paredes de los cráteres no son un embalse natural muy efectivo. Una vez el agua alcanzaba cierto nivel, la presión sobre las paredes del cráter era tan fuerte que estas se rompían, dando lugar a catastróficas inundaciones que fluían en forma de caudalosos y violentos ríos. La fuerza del agua ha sido comprobada en la propia orografía de los accidentes geográficos que dejaban estos eventos.

Imagen resaltada del valle Loire Valis, formado por la rotura de una balsa de agua situada en el cráter de Parana Basin.
Imagen resaltada del valle Loire Valis, formado por la rotura de una balsa de agua situada en el cráter de Parana Basin.
Imagen: NASA/GSFC/ JPL ASU
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Los investigadores han catalogado los cáuces de los antiguos ríos marcianos en dos grandes tipos. Los primeros son los valles graduales que se formaron con toda probabilidad a lo largo de cientos o miles de años de agua fluyendo como ocurre en la Tierra. Los segundos son los cauces de inundación por desbordamiento. Son menores en número, pero su volumen de agua es mucho mayor y también lo es su profundidad. La profundidad media de los valles graduales es de 77,5 metros. La de los valles por inundación es de 170,5 metros. Si tenemos en cuenta el poco tiempo en el que el agua excavo el terreno a tanta profundidad, tuvieron que ser unas inundaciones intensas como nunca se han visto en la Tierra. De hecho el estudio es importante porque prueba que formaciones geológicas muy parecidas a las que tenemos en nuestro planeta pueden haberse formado por procesos completamente diferentes. Es importante no asumir que esas formaciones tienen un pasado conocido solo porque se parecen a las nuestras [Nature vía IFL Science]