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Ciencia

Las inquietantes “telarañas” del Monte Sharp están reescribiendo la historia del agua en Marte. Curiosity acaba de confirmarlo sobre el terreno

Lo que desde la órbita parecía un dibujo extraño en el suelo marciano es, en realidad, el rastro de antiguas corrientes subterráneas. Las nuevas observaciones sugieren que los ambientes potencialmente habitables duraron más de lo que indicaban los modelos clásicos.
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Desde la órbita, la región del Monte Sharp en Marte parecía cubierta por un patrón extraño, casi como si alguien hubiera dibujado una telaraña gigante sobre la superficie del planeta rojo. Durante años, esas líneas en forma de red fueron una curiosidad geológica difícil de interpretar con precisión. Ahora, gracias a que el rover Curiosity ha recorrido literalmente esas crestas, la imagen ha pasado de ser un enigma visual a una pista sólida sobre cómo y cuándo circuló el agua por el subsuelo marciano.

El hallazgo no apunta a ríos ni lagos superficiales, sino a algo quizá más importante para la astrobiología: la persistencia de agua subterránea en momentos relativamente tardíos de la historia de Marte, cuando la superficie ya se estaba volviendo fría y seca.

Un paisaje que parece diseñado para desconcertar

Las inquietantes “telarañas” del Monte Sharp están reescribiendo la historia del agua en Marte. Curiosity acaba de confirmarlo sobre el terreno
© NASA.

Las llamadas formaciones “boxwork” son crestas bajas, de uno o dos metros de altura, que se extienden durante kilómetros formando una red irregular. Vistas desde arriba, parecen una telaraña o el esqueleto de una estructura urbana abandonada. Entre ellas se acumula arena fina, creando pasillos naturales que el rover ha tenido que recorrer con sumo cuidado.

La hipótesis que hoy gana fuerza es elegante: el agua subterránea circuló por fracturas en la roca, depositando minerales que endurecieron esas zonas. Con el paso de millones de años, el viento marciano erosionó el material menos consolidado, dejando en relieve las “venas” mineralizadas. El resultado es este paisaje en negativo: lo que antes fue un canal por donde fluyó agua, hoy es una cresta de roca.

Conducir un laboratorio rodante por una telaraña de piedra

Las inquietantes “telarañas” del Monte Sharp están reescribiendo la historia del agua en Marte. Curiosity acaba de confirmarlo sobre el terreno
© NASA/JPL-CALTECH/UC BERKELEY.

Llegar hasta estas estructuras no fue trivial. Curiosity pesa cerca de una tonelada y desplazarse por crestas estrechas y hondonadas arenosas es una pesadilla para cualquier ingeniero de operaciones. Cada trayecto requiere planificar rutas, evaluar riesgos de atascos y aceptar que, en Marte, no hay margen para la improvisación.

El esfuerzo ha valido la pena. Al analizar de cerca las rocas, el rover ha confirmado que las líneas oscuras observadas desde la órbita son fracturas reales, cementadas por minerales. Además, ha detectado pequeños nódulos minerales —del tamaño de un guisante— que delatan interacciones repetidas con agua subterránea en diferentes momentos.

Lo que estas “telarañas” dicen sobre ambientes habitables

Las inquietantes “telarañas” del Monte Sharp están reescribiendo la historia del agua en Marte. Curiosity acaba de confirmarlo sobre el terreno
© NASA/JPL-Caltech/MSSS/IRAP/Rapin et al./Nature facilitada por el CNRS.

La gran implicación científica no es estética, sino temporal. Las formaciones se encuentran a bastante altura en el Monte Sharp, una montaña de cinco kilómetros cuya estratigrafía funciona como un archivo climático. Cuanto más arriba sube Curiosity, más joven es el registro geológico… y más seco debería ser el entorno, según los modelos clásicos.

El hecho de encontrar señales de agua subterránea en estas capas superiores sugiere que Marte mantuvo nichos húmedos durante más tiempo del que se creía. No hablamos de mares abiertos, sino de entornos protegidos bajo tierra, potencialmente estables para microorganismos. Es el tipo de lugar donde, si alguna vez hubo vida en Marte, podría haber resistido cuando la superficie se volvió inhóspita.

Un Marte menos simple de lo que nos gusta imaginar

La imagen popular de Marte es la de un planeta que pasó de ser húmedo a seco en un proceso más o menos lineal. Las telarañas del Monte Sharp complican ese relato. Indican un planeta con idas y vueltas climáticas, con periodos de sequía interrumpidos por pulsos de agua subterránea que siguieron moldeando el terreno mucho después de que los grandes ríos desaparecieran.

Cada muestra perforada, cada análisis químico y cada cresta recorrida por Curiosity refuerza la idea de que Marte no es un mundo muerto de forma simple, sino un planeta con una historia geológica larga, irregular y sorprendentemente rica. Y en esa historia, las “telarañas” del Monte Sharp se han convertido en uno de los capítulos más inquietantes: la prueba de que, bajo la apariencia de un desierto eterno, Marte escondió durante más tiempo del esperado las condiciones mínimas para la vida.

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