Las motas de polvo que flotan en el espacio no suelen suponer un problema para nuestros satélites o para la Estación Espacial Internacional. Las naves interestelares del programa Breaktrough Starshot no pueden decir lo mismo. Hasta una mota de polvo es un proyectil letal cuando viajas hacia Alfa Centauri a una quinta parte de la velocidad de la luz.

No, no has viajado al futuro sin saberlo y est√°s leyendo un post de 2045. Breaktrough Starshot es el proyecto del millonario ruso Yuri Milner, y pretende crear un enjambre de peque√Īas sondas capaces de viajar hasta el sistema m√°s cercano a la Tierra (Alfa Centauri) en solo 20 a√Īos.

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El programa est√° apadrinado por el mism√≠simo Stephen Hawking y cuenta con un presupusto inicial de 100 millones de d√≥lares cuyo objetivo es investigar todos los pormenores relativos a enviar una nave, aunque sea muy peque√Īa, a una distancia tan enorme.

Los científicos que trabajan en el proyecto están dando buen uso a esos 100 millones y Breaktrough Starshot ya ha generado su primer estudio, un informe que será de utilidad más allá del propio proyecto. Se trata de un estudio llevado a cabo por Avi Loeb de la Universidad de Harvard, y analiza el impacto que tendrá el polvo estelar que flota en el espacio sobre las sondas.

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Partícula de polvo estelar reproducida por técnicos de la NASA. Foto: NASA

El principal problema al que se enfrentan las sondas es la velocidad. Las naves se propulsaran mediante velas solares y un sistema de l√°seres de alta potencia dirigidos desde la Tierra que se encargar√°n de propulsar cada sonda progresivamente hasta que alcance una velocidad de un 20% la de la luz. El estudio explica que, a esa velocidad, cada √°tomo de la mota de polvo impacta por separado y deja una muesca profunda en cualquier material. Una part√≠cula de una mil√©sima parte de un mil√≠metro basta para destruir la sonda completamente, aunque la mayor parte de motas de polvo estelar son m√°s peque√Īas que eso.

Las sondas de Breaktrough Starshot se han planteado con un dise√Īo alargado que minimiza las posibilidades de un impacto frontal, que ser√≠a el m√°s peligroso. Sin embargo, el estudio de Loeb prev√© que un viaje de 20 a√Īos se traducir√≠a en una p√©rdida del 30% del volumen de la nave por efecto de la abrasi√≥n del polvo estelar. Ser√° como navegar sobre papel de lija.

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Aunque la cifra parece una barbaridad, lo cierto es que entra dentro de los pronósticos del programa. El mayor inconveniente es que habría que aumentar o mejorar la cubierta protectora de la sonda, y eso implica aumentar su masa y con ella la propulsión y el coste. Un segundo problema es que en determinados tramos la nave se propulsará mediante velas solares que se pliegan y despliegan, y esas velas son especialmente vulnerables a la abrasión. Con todo, Avi Loeb y su equipo no creen que la abrasión sea un impedimento para esta futurista misión privada. Tan solo tendremos que adaptarnos a ello. La idea de unos escudos deflectores de energía como en las naves de ciencia ficción no parece tan absurda ahora. [Universidad de Harvard vía New Scientist]


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