Los koalas ocupan un lugar emblemático dentro de la fauna australiana, pero su situación varía radicalmente según la zona del país. En algunas regiones de Queensland y Nueva Gales del Sur, las poblaciones cayeron hasta un 80% desde fines de la década de 1990, golpeadas por la deforestación, los incendios forestales, la sequía y enfermedades. Ese deterioro llevó a que, en 2022, el gobierno australiano elevara el estatus de conservación de la especie de vulnerable a en peligro de extinción en esas zonas.
En otras regiones del país, en cambio, ocurre lo contrario: la cantidad de animales supera la capacidad de carga del hábitat disponible, lo que plantea desafíos distintos para su manejo. Esa combinación de escenarios tan dispares es parte de lo que motivó a los investigadores a actuar ahora, antes de que la diversidad genética de la especie se reduzca todavía más.
Un banco genético construido a partir de la tragedia

Según informó la propia Universidad de Queensland, el proyecto consiste en crear el primer banco coordinado de espermatozoides y óvulos de koalas del estado. El material se obtiene de animales atendidos en el Hospital de Fauna Silvestre de Currumbin que posteriormente mueren o quedan imposibilitados de reproducirse debido a traumatismos o enfermedades.
El biólogo reproductivo Andrés Gambini, uno de los responsables del proyecto, explicó que cada año muchos koalas ingresan a los hospitales de fauna por enfermedad o lesión y, lamentablemente, no todos sobreviven. Hasta ahora, esa valiosa información genética se perdía para siempre en cada uno de esos casos.
Cómo se seleccionan y conservan las células reproductivas
Las muestras se trasladan desde el hospital hasta los laboratorios de la Universidad de Queensland en contenedores con temperatura controlada. Allí, los investigadores analizan si poseen el valor genético necesario para incorporarse al banco y también verifican la presencia de Chlamydia pecorum, una bacteria que afecta a los koalas y puede provocar ceguera e infertilidad.
Cuando las muestras cumplen los criterios establecidos, los especialistas eliminan la infección y congelan el material reproductivo en nitrógeno líquido, un procedimiento ya utilizado en numerosas especies, incluidos los seres humanos, para preservar células sexuales durante largos períodos. Steve Johnston, biólogo reproductivo, también integrante de la universidad y responsable del primer nacimiento de un koala mediante inseminación artificial, confirmó que una vez descontaminadas, las muestras quedan listas para su almacenamiento.
La expectativa del equipo es que, en los próximos años, esas reservas permitan producir embriones mediante inseminación artificial y fertilización in vitro, ampliando las posibilidades de recuperación genética de las poblaciones más amenazadas.
Por qué la diversidad genética importa tanto como el número de animales

Conservar la diversidad genética resulta clave para mantener poblaciones saludables, ya que una mayor variedad genética incrementa la capacidad de adaptación frente a enfermedades y cambios ambientales que pueden comprometer la supervivencia de una especie. La criopreservación de células reproductivas no es una técnica experimental exclusiva de los koalas: ya se usa en numerosas especies, incluida la humana.
Vincent Lynch, biólogo de la Universidad de Buffalo que no participa del proyecto, señaló en declaraciones a Live Science que logró reactivar células que habían sido congeladas en nitrógeno líquido varias décadas atrás, un dato que respalda la viabilidad a largo plazo de este tipo de bancos genéticos.
Una herramienta complementaria, no una solución mágica
Los propios investigadores fueron claros: este banco genético constituye una herramienta complementaria y no un reemplazo de las acciones que siguen siendo indispensables para proteger a los koalas, como la conservación de los bosques donde viven, la prevención y el control de enfermedades, y el seguimiento permanente de las poblaciones silvestres.
Michael Pyne, veterinario jefe y director general del Hospital de Fauna Silvestre de Currumbin, calificó la situación actual de la especie como vergonzosa. En declaraciones recogidas por la Australian Broadcasting Corporation, resumió el espíritu detrás del proyecto: si no nos molestamos en salvar a los koalas, ¿qué nos vamos a molestar en salvar?