Una misión arqueológica egipcia dependiente del Consejo Supremo de Antigüedades documentó el descubrimiento de una nueva unidad funeraria en la necrópolis del tell de Quwaysna, en la gobernación de Menufia, en pleno Delta del Nilo. Según informó el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, el hallazgo aporta información inédita sobre las ceremonias de enterramiento y los intercambios culturales y comerciales de las épocas tardías y grecorromanas.
La necrópolis fue descubierta en 1991 y alberga distintas unidades funerarias correspondientes a épocas históricas sucesivas, lo que la convierte en uno de los cementerios de particulares más significativos de la región central del Delta. El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathi, señaló que el valor del hallazgo trasciende la diversidad de los objetos recuperados: reside en la información inédita que ofrecen sobre la vida religiosa y económica de sus habitantes.
Una unidad funeraria diseñada para durar
Hisham El Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, explicó que la unidad recién exhumada presenta una distribución arquitectónica regular: una sala principal que comunica con varias estancias con accesos abovedados. Los vanos de entrada se conservan en pie, lo que permite reconstruir de forma hipotética el diseño original del conjunto.
Dentro de la estructura, los arqueólogos también recuperaron varios enterramientos humanos en posición osiríaca, con distintos grados de conservación, junto a un variado repertorio de objetos vinculados con los rituales mortuorios.
560 estatuillas y amuletos que invocaban protección y resurrección

En el interior de una de las cámaras, el equipo localizó dos conjuntos que suman un total de 560 estatuillas de ushebtis elaboradas en faienza, con morfologías y tamaños diversos dentro del canon osiríaco tradicional. Algunas de ellas llevan inscripciones con pasajes extraídos del Libro de los Muertos.
Mohamed Abdel Badie, director del sector de Antigüedades Egipcias del Consejo Supremo de Antigüedades, detalló que también aparecieron amuletos protectores tallados en piedras semipreciosas: un amuleto en forma de dedo, el ojo de Horus, el nudo de Isis y otras piezas que representan distintas deidades del panteón egipcio, todas asociadas a la protección, la fortaleza y la resurrección.
La cerámica que prueba el comercio con Grecia
La directora de la expedición, Nermin El Morsi, señaló que las excavaciones documentaron fragmentos de cerámica importada desde la isla de Rodas, entre ellos parte del asa de un recipiente que conserva el nombre de su fabricante. Ese hallazgo confirma la existencia de relaciones comerciales activas entre Egipto y la cuenca mediterránea durante las épocas tardías y grecorromanas.
A eso se sumó una colección de recipientes cerámicos, incluidos platos y vasijas de distintas capacidades, un envase con restos de sustancias probablemente vinculadas al embalsamamiento, y dos lucernas de cerámica. Hisham Hussein, director de la administración central de Antigüedades del Bajo Egipto, agregó que también se recuperaron abundantes cuentas de faienza azules y verdes, que formarían parte de una red o cubierta funeraria de uno de los enterramientos.
Detalles funerarios poco habituales que todavía se están estudiando
El Morsi mencionó que el registro preliminar identificó manifestaciones funerarias poco frecuentes en la necrópolis de Quwaysna, actualmente en análisis científico. Entre ellas destaca la aparición de platos cerámicos colocados bajo los brazos de uno de los individuos enterrados en posición osiríaca, junto con otro recipiente situado entre los muslos, algunos con residuos de materiales vinculados a los ritos mortuorios.
Estos detalles, todavía en estudio, podrían aportar nueva información sobre prácticas de enterramiento y ceremonias fúnebres específicas de este sitio, dentro de un panorama funerario egipcio que la propia necrópolis lleva más de tres décadas ayudando a reconstruir.