La terrible historia comienza cuando una mujer de Ohio se tumba en el sofá con aparentes síntomas de gripe. La mujer solo recuerda que 10 días después se despertó encontrándose que le habían amputado los brazos parcialmente. La culpa: los lametones de su perro.

Tal y como han contado varios medios esta semana, los doctores trataron de luchar por la vida de la paciente y por mantener sus extremidades. Primero eliminaron una gran cantidad de co√°gulos en sus brazos y piernas, lo que hab√≠a causado gangrena y la muerte del tejido. Sin embargo, la infecci√≥n ya hab√≠a hecho demasiado da√Īo.

Los análisis de sangre habían confirmado la peor de las hipótesis: había contraído la bacteria Capnocytophaga canimorsus después de que uno de sus perros le lamiera una herida en el brazo. Se trata de un tipo de bacteria que proviene de la saliva de los perros. Dicha infección en la sangre desencadena una respuesta extremadamente grave en el cuerpo.

Se cree que la Capnocytophaga la tienen hasta el 74% los perros y el 57% de los gatos, en ambos casos en la boca. Por esta razón la gran mayoría de las infecciones provienen de una mordedura o lametón de perro (o gato, aunque es menos probable que lo transmitan a los humanos), razón por la que los médicos instan a cualquier persona que haya sufrido una mordida a contactar con su médico de inmediato.

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Si en estos momentos te est√°s preguntando qu√© grado de peligrosidad tienes con tu mascota, la respuesta es aparentemente poca. La gran mayor√≠a de las personas que interact√ļan con sus perros y gatos no se enferman. Sin embargo, aquellos con sistemas inmunes comprometidos, sobre todo los ancianos y las personas mordidas por animales, o aquellos que consumen alcohol en exceso o que se les ha extirpado el bazo, tienen un mayor potencial de infecci√≥n, seg√ļn la CDC.

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Las infecciones pueden demorar hasta dos semanas en aparecer. Aproximadamente el 30% de las personas que se infectan mueren, e incluso algunas dentro del primer día en que aparecen los primeros síntomas, los cuales incluyen ampollas alrededor de una herida por mordedura, enrojecimiento, hinchazón, pus, dolor, fiebre, diarrea, vómitos, dolor de cabeza y dolor muscular.

En el caso de los lametones, como la paciente del artículo, los especialistas explican que la bacteria se puede propagar cuando la saliva entra en contacto con una herida abierta, en cualquier lugar donde se rompe la piel o una membrana mucosa como los ojos, la nariz o la boca. Esa es la razón por la cual un lamido puede ser un problema. 

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Con todo, los datos indican que se trata de una infección rara. En Estados Unidos, por ejemplo, solo se informaron 54 casos humanos entre 1972 y 2004, y se han reportado alrededor de 200 casos humanos en todo el mundo desde 1976. [ScienceAlert, CDC]